• ¿Y si el presidente de la SCJN dijera todos los días que el gobierno de la 4T es de puros corruptos?

Miguel A. Rocha Valencia

Cuando leí la perorata que por enésima ocasión dedicó el Ganso de Macuspana contra el Poder Judicial, pensé en que el revire, sería que el presidente de la Judicatura Federal enderezara no una serie de epítetos para describir la administración federal, de sus violaciones a la Ley, invasión de poderes, ofensas, corruptelas, amagos, chantajes y amenazas contra todos, pero me di cuenta que quien debía defender a jueces y magistrados es parte de lo mismo.

La supuesta determinación del Presidente de la Suprema Corte de Justicia y por ende de la Judicatura Federal, Arturo Saldívar Lelo de Larrea de no aceptar o rechazar el regalo de dos años más al frente del Poder Judicial, fue la respuesta consensuada con el propio jefe del Ejecutivo, quien horas antes manifestó en medio del festival de injurias a jueces y magistrados, que esa ampliación sería muy difícil dado que quienes decidirían si era constitucional o pasable la propuesta, eran mensajeros del viejo régimen.

Les dijo a los magistrados que debía defender Zaldívar Lelo de Larrea que eran unos corruptos y protegían el status de perversión que hay en el Poder Judicial. Es decir que quien encabeza a quienes defienden el Estado de Derecho, se les ofende impunemente desde el púlpito de Palacio Nacional por no doblegarse ante el Mesías tropical que contra viento y marea y la Constitución misma quiere imponer la Ley del Ganso.

De tal suerte que el ministro presidente, no rechaza por improcedente, por inconstitucional el deseo del profeta de la 4T de que se quede dos años más en el cargo, sino simplemente porque hacia adentro del Pleno de la Suprema Corte de Justicia, sus pares le negaron la violación flagrante de la Ley.

Es más, el discurso de Zaldívar Lelo de Larrea, para vergüenza de la que fuera su alma mater, la escuela Libre de Derecho, donde sí se estudia, sirvió para confirmar lo dicho horas antes por la chachalaca tabasqueña: que, en el Poder Judicial, prevalece la corrupción y el nepotismo, que asegura, intentará desterrar hasta el límite de sus capacidades (y de su tiempo constitucional).

Quienes estudiamos en la ELD sabemos que no cualquiera cursa licenciatura y pocos la terminan en base a sus méritos no sólo académicos sino hasta de asistencia y promedio de ingreso, por eso no le queda a Arturo Zaldívar, siquiera la opción de decir que le regalaron el título o es ignorante. En todo caso se le acusaría de ser egresado de una escuela confesional o de derecha.

Otra cosa sería que el togado lanzara una crítica objetiva o defensa de la autonomía constitucional del Poder Judicial, al cual pertenece desde hace muchos años y por ende es parte de los vicios que hay en él y tal vez, por qué no, el ministro presidente podría ser chantajeado por el mesías tropical en base a los archivos y conocimientos que la ex togada y hoy secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, le entregó a su amigo, protector y benefactor caudillo de Tepetitán.

Ella, la excatedrática de la UNAM, millonaria de las Lomas de Chapultepec y con concesiones de agua donde no las hay, allá en Nuevo León, fue quien puso en charola de plata a sus ex colegas ministros y dos que tres magistrados para que su jefe los chantajeara y actuaran conforme a sus deseos.

Aunque hoy que los magistrados le dicen no, los acusa de corruptos, aliados a la mafia del poder de otros sexenios, pero sin una sola prueba de corrupción. En cambio, quienes defienden la autonomía constitucional del poder Judicial, dan fe de su solvencia, de que no se doblan simplemente por no ceder al chantaje y la amenaza del pontífice de Palacio Nacional quien desde su púlpito clama venganza y asegura con toda impunidad que son pecadores.

Con dedo flamígero y sin miramientos los acusa, cuando los propios magistrados, jueces y ministros podría encontrar en la gestión del “peje” conductas violatorias de la Ley que podrían ponerlo al borde de las causales de destitución, incluso por su incapacidad para gobernar.

Elementos hay muchos, si le rascan a su comportamiento frente a los grupos criminales, podrían encontrar traiciones al orden legal; las puras ofensas, el incumplimiento de su responsabilidad frente a la inseguridad, generación de empleo, otorgamiento de servicios de salud y mantener el orden constitucional, son de fácil comprobación, más allá de que él mismo acepta que recibió dinero “negro” cuya procedencia podría estar en Sinaloa.

Y mientras, sus “otros datos” desmienten los datos oficiales de pobreza que creció en cuatro millones de mexicanos para llegar a los 55.7 millones, de los cuáles, pasamos de 8.7 millones a 10.8 millones a pobreza extrema, es decir, miserables.

En tanto los muertos por Covid-19 que pudieron evitarse, se acumulan; los números extraoficiales indican que estamos en 400 mil. Los asesinatos, siguen, se sumaron los de la nueva matanza, y ya rondamos los 93 mil en esta administración de abrazos, no balazos con los criminales y abandono de la sociedad a su suerte.