La primera sonda que China envió a Marte, la Tianwen-1, entrará en la órbita del planeta rojo en febrero tal y como estaba previsto, confirmó la Administración Nacional del Espacio (CNSA) del país asiático.

Tras su lanzamiento el 23 de julio de 2020, el vehículo está ya a 130 millones de kilómetros de distancia de la Tierra y ha de recorrer otros 8.3 millones para alcanzar el planeta rojo en mayo. Antes de llegar, el plan es que la nave ralentice su marcha.

A su arribo pasará entre dos y tres meses identificando el punto más propicio para posarse. Según indicó la CNSA, en octubre pasado, esa zona es la Utopia Planitia, una llanura del hemisferio norte que, para los geólogos, podría ser el fondo de un antiguo océano.

Conseguir un aterrizaje suave es lo más difícil de la misión, un proceso de entre seis y ocho minutos en el que la Tianwen-1 operará de forma autónoma.

De llevarlo a cabo con éxito, el rover que porta la sonda se desplazará por Marte durante unos tres meses terrestres para realizar tareas científicas, entre ellas estudios de morfología, estructura geológica, características del suelo, distribución del agua congelada cerca de la superficie, composición y condiciones climáticas de esa superficie o la ionosfera atmosférica, así como análisis de los campos magnéticos y la estructura interna del planeta.

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