Aquel hombre que pierde la honra por el negocio,  

pierde el negocio y la honra. 

Francisco de Quevedo 

Victor Sánchez Baños  

Entiendo que hay desesperación de la clase política por impulsar la economía, ya que serán medidos en la efectividad de sus acciones para contener la empinada caída de la economía, en un marco de alta inflación y poca inversión. 

Por ello, quieren enviar señales autoritarias y en lo que más duele y preocupa a la sociedad mexicana: los niños. 

Sin tomar en cuenta las opiniones de maestros, médicos y padres de familia, el Gobierno de la Cuarta Transformación ordena que los niños, llueva, truene o relampaguee, vayan a clase a partir del próximo ciclo escolar. 

Una justificación extraña y fuera de lugar, es la que dio el presidente López Obrador, al decir que los niños en casa ven muchos videojuegos. 

Vamos a hablar con las “netas”. 

Sí, hay necesidad de enviar a los padres a las oficinas, para que se reactive el mercado inmobiliario, así como el pago de energía eléctrica y otros insumos que pagan las empresas para llevar a cabo sus actividades productivas. 

Sí, los niños en sus casas son víctimas de abusos de sus padres y otros familiares o amigos de las familias. 

Sí, los niños necesitan educarse para ser competitivos en estos momentos de fuerte competencia. 

Sí, al estar en casa, sin actividad física, estimulan el consumo de alimentos en exceso. 

Sí, muchos padres no saben qué hacer con sus hijos, quienes sufren también de problemas sicológicos por tanto tiempo de encierro. 

Es responsabilidad de toda la sociedad, como de los padres el cuidado de los menores. Pero, mayor responsabilidad es del Estado mexicano para crear políticas públicas de defensa de los niños de todas las calamidades que sufren, incluso en sus casas. 

El Estado se hace menso (ojo no digo que lo sean). Más bien el gobierno es el que deja pasar de lado esa responsabilidad. Y, hablo en especial del Ejecutivo, que está más preocupado por mantenerse en el poder, y no crea condiciones de desarrollo para quienes serán el futuro de la nación. 

Aunado a ello, el Legislativo, también se pone al margen de sus responsabilidades de crear leyes para impulsar la educación donde sea; hacer universal el internet y en algunas regiones subvencionado para ofrecerlo gratis a las familias pobres; hacer más severas las leyes contra aquellos que abusen de los niños (aunque sean usos y costumbre) con penas más severas. 

Olvídense de que ellos no votan. Votarán algún día y serán valiosos para ustedes políticos. 

El sentenciar a los niños a no vacunarse contra la Covid-19, porque lo dice un político, es una irresponsabilidad. 

Los niños enferman también y pueden morir. Ahí están las cifras que no se atreve a dar el subsecretario de Salud y vocero Hugo López-Gatell. Ellos, en las escuelas pueden convertirse en reservorios y matar a quienes no han sido vacunados y son mayores. 

Cuando menos, hacerles pruebas periódicas y sistemáticas, pero ni a eso se compromete el gobierno. 

Indigna que quienes no saben de medicina, ni ciencia, y que ni siquiera leen sobre esos temas, opinen desde el Gobierno en forma irresponsable de temas en las que está en suerte la vida de una persona. 

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