• Una vez más no logro sus fines; no hubo dialogo ni convocatoria a borrar la OEA 

Francisco Rodríguez 

No. No fue la Norte – Sur promovida y ejecutada exitosamente por don José López Portillo en 1983. 

Entonces sí que vinieron a Cancún líderes mundiales de oriente y occidente. 

Ricos y pobres. Desarrollados y en vías de… 

Exitosa, sí, porque había canciller. De gran talla.  

Nada menos que don Jorge Castañeda y de la Rosa. 

Y él hizo su tarea. Cabildeó. Negoció, Obtuvo resultados. 

La reunión de la CELAC, celebrada este fin de semana en Ciudad de México, en cambio, fue un faux pas o paso en falso de “la corcholata” que hoy remeda ser canciller… entre otras varias y disímbolas encomiendas. 

Y es que antes que conseguir sus objetivos… 

… pretenciosamente anunciados por el “siempre quedo mal” Marcelo Ebrard… 

… reunir a la mayoría de los presidentes, jefes de Estado y dictadores… 

… terminó ¡como rosario de Amozoc! 

¡Dándose madrazos entre casi todos! 

Finos, diplomáticos, como los del uruguayo y paraguayo… 

… soeces, vulgares, como los del venezolano… 

… y repetitivos, cansinos, de güeva pues, como los del cubano. 

Eso fue lo que trascendió. 

De una nueva organización para sustituir a la vieja y controversial OEA, ¡nada! 

Y de construir en nuestro continente algo similar a la Unión Europea, como propuso AMLO, mejor ya ni hablar. 

Un fracaso total. 

“Los Estados Desunidos…” 

Fue en 1927 cuando el diplomático chileno Emilio Rodríguez Mendoza acuñó la frase y exacta descripción de “los Estados Unidos de Sudamérica”. 

Años después la retomó el periodista Andrés Oppenheimer para titular uno de sus muy populares libros en materia de integración de nuestros países. 

Viejo, problemático y permanente reto. 

Y es que cuando en América Latina surgen las primeras fronteras… …algunas siguiendo el criterio del Uti Possidetis Iuris… 

… –latinajo que significa “como poseías, poseerás”–,  

durante el proceso de independencia de todas las naciones, 

en el primer tercio del siglo XIX… 

también comenzó a pensarse y actuar en pro de una integración continental.  

Sin embargo, con la consolidación de las repúblicas y el nacionalismo asociado a ellas el ideario integracionista latinoamericano que llegó a definirse con el término de “Patria Grande”, entrado el siglo veinte se transformaría en una infinidad de asociaciones. 

Mercado Común Centroamericano, ALALC (y su transformación en ALADI), Pacto Andino, las iniciativas de la Unión de Naciones Sudamericanas, UNASUR, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América Tratado de Comercio de los Pueblos, ALBA-TCP y, recientemente, la Alianza del Pacífico, CELAC, Foro para el Progreso de América del Sur (PROSUR), creada en 2019 y que tiene la finalidad de reemplazar a UNASUR.  

Organizaciones que en general han tenido escasa eficacia y han sido de corta duración.  

Organizaciones subregionales con objetivos más específicos, generalmente de tipo económico, como la Alianza del Pacífico o el Mercosur, han tenido más éxito, sin embargo, se alejan del ideario clásico de integración latinoamericana. 

¿Una Unión como la europea en América Latina? 

Como posibilidad se ve muy, pero muy lejana. 

¿Sustituir a la OEA por otro mecanismo multilateral? 

No, mientras su dueño sea el poderoso imperio. 

Por eso reuniones como las del fin de semana terminan como cena de negros. 

¿No cree usted? 

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