• Apoyo ciudadano al consumo de esta droga alcanzó 52% previo a su aprobación  
  • Legitimación del uso del cannabis puede significar una mayor disminución de la percepción de riesgo en los adolescentes y jóvenes: CIJ 

María Escalante García 

La legalización de la marihuana ha generado polémica, incluso el apoyo ciudadano al consumo de esta droga alcanzó 52 por ciento en febrero, previo a su aprobación en la Cámaras de Diputados, pero la falta de información acerca de este tema puede provocar una serie de problemas en distintos ámbitos de la sociedad.  

La legitimación del uso del cannabis puede significar una mayor disminución de la percepción de riesgo en los adolescentes y jóvenes; el aumento en el número de adictos y en el costo de su atención integral, la generalización de una actitud permisiva de la sociedad hacia el consumo de drogas y otras conductas, así lo afirma un documento emitido por los Centros de Integración Juvenil (CIJ). A.C.  

De las personas que apoyan el uso del cannabis el 54% son hombres, frente a un 50% de las mujeres. Considerando los niveles de escolaridad, quienes reportan tener estudios de nivel medio y superior se han mostrado más abiertos a la legalización de la marihuana, mientras que quienes tienen escolaridad básica han mostrado menos apoyo. 

Entre las negativas a esta ley Juan Francisco Torres Landa, Secretario General de México Unido contra la Delincuencia comentó que de alguna manera se está dejando a un lado la posibilidad de utilizar el derecho punitivo, “si bien es cierto que se modificaron ciertos umbrales para posesión personal y transporte, se sigue recurriendo al derecho penal, es decir a la cárcel, para tratar de reprimir ciertas conductas”.  

Agregó, “lejos de ser un instrumento eficiente, genera un coto de poder para la delincuencia organizada, porque toda el área que quedará dentro del remanente prohibicionista será un espacio en el cual la delincuencia si opere con impunidad y por lo tanto goce de los beneficios de un monopolio económico que se le ha venido concediendo”. 

¿Qué implica la legalización?  

El proyecto de Ley para la Regulación del Cannabis plantea la “regulación responsable, multidisciplinaria y transversal” para uso personal o compartido entre quienes integran asociaciones de consumo; uso comercial para fines lúdicos de personas adultas, así como el empleo para investigación, medicina, farmacéutico o paliativo, e industrial. 

Sobre el uso personal se establece que un usuario puede portar hasta 28 gramos de marihuana. El consumo queda prohibido en áreas de trabajo u oficinas, y en presencia de menores de edad. 

El cultivo casero solo podrá ser mediante un permiso del Estado. Se autorizarán de seis a ocho plantas por domicilio, en caso de que resida una persona consumidora o dos, respectivamente. 

Y para las asociaciones de cannabis o clubes de consumo, que también deberán de obtener el permiso correspondiente, podrán sembrar, plantar, cultivar, cosechar, aprovechar, preparar y consumir cannabis. 

Las asociaciones deberán estar conformadas con un mínimo de dos y un máximo de 20 personas, todas mayores de edad. En su denominación, no podrán fomentar el consumo del cannabis psicoactivo, y la cantidad permitida será de cuatro plantas de cannabis por persona asociada al año. 

En el caso de la comercialización, el producto deberá estar contenido en un empaque estandarizado genérico sin colores o elementos llamativos y de materiales sustentables; tampoco podrá contar con elementos que llamen al uso o consumo, y su etiquetado será del tipo de cannabis, es decir, con el símbolo universal THC. 

Comienzo para otras drogas.  

Se estima que 182 millones de personas fuman marihuana en el mundo, según datos de Naciones Unidas de 2014. De acuerdo con los resultados de diversas investigaciones, está documentado que el alcohol y el tabaco son las sustancias psicotrópicas legales de mayor consumo y consideradas como drogas de entrada para el uso de drogas ilegales como la marihuana, cocaína y metanfetaminas.  

Se tiene conocimiento que cualquier droga, sea legal o ilegal, es peligrosa, y que todas generan efectos nocivos en el organismo de quien las consume, aunque éstos varían en tipo y grado de severidad de acuerdo con la sustancia de que se trate, la forma de consumo, la cantidad y las características individuales de los usuarios. Ante estos hallazgos, puede aseverarse que no existe alguna droga inocua, todas conllevan un potencial de riesgo y daños a la salud, bienestar y funcionamiento social de los individuos.
 

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