Víctor Hugo Islas Suárez 

Hace unas semanas las redes se “incendiaron” con los hashtag #Armageddon haciendo referencia a la película de 1998 y #DontLookUp película del 2021 con muy serias inconsistencias, ya que en ninguna de estas se habla de impactar un satélite contra un asteroide, pero, en fin, la gente no tiene memoria ni conciencia para hablar de eso, mucho menos de darle seguimiento al resultado. 

Durante millones de años la tierra ha sido impactada por asteroides, desde el espacio hay fotografías de los cráteres que estos provocaron y que aún hoy en día son visibles, muchas personas cuestionaron el experimento, “hay cosas más importantes”, “Mejor ponga más internet” y otras tantas desavenencias que leí. 

El momento de experimentar no es cuando se tiene el problema encima, como fue el caso de la pandemia y sus vacunas, la posibilidad de que un asteroide impacte a la tierra con repercusiones desastrosas es inminente, ha pasado y puede volver a pasar, así pues es necesario tener un plan de contención y explorar las posibilidades desde hoy, entendamos, no es lo mismo que una bomba atómica, o que una enfermedad, un impacto de un asteroide de solo 1 km puede causar la extinción de la humanidad por completo, hacer de esto un problema futuro o incluso inexistente es igual a pensar que no habrá más pandemias. 

Después del éxito según ha informado la NASA en un comunicado oficial, tras el análisis de los datos obtenidos en las últimas dos semanas por el equipo de investigación de la Prueba de redireccionamiento del asteroide doble (DART, por sus siglas en inglés) «el impacto cinético de la nave espacial contra su asteroide objetivo, Dimorphos, alteró con éxito la órbita del asteroide». O lo que es lo mismo, por primera vez en la historia de la humanidad se ha conseguido cambiar deliberadamente el desplazamiento de un objeto celeste, lo que demuestra a gran escala la de la tecnología de desviación de asteroides. 

“Todos nosotros tenemos la responsabilidad de proteger nuestro planeta de origen. Al fin y al cabo, es el único que tenemos”, dijo el administrador de la NASA, Bill Nelson. “Esta misión muestra que la NASA se está intentando preparar para cualquier cosa que el universo nos depare. En la NASA hemos demostrado que nos tomamos en serio nuestro papel como defensores del planeta. Este es un momento decisivo para la defensa planetaria y para toda la humanidad, lo que demuestra el compromiso del excepcional equipo de la NASA y sus socios de todo el mundo”. 

La NASA ha informado que seguirá realizando este tipo de experimentos, y es necesario ya que cada asteroide tiene composiciones diferentes, pueden ser rocas, pueden ser de hierro, y otros metales que respondan de manera diferente a los impactos, lo más importante de esta misión fue que se pudo mover la trayectoria, de manera mínima, sí, pero entre más lejos esté de nosotros al cambiar la dirección, más seguros estaremos. 

El informe que publicó la NASA resalta: 

La sonda, del tamaño de un refrigerador, se dirigió en un impacto directo contra Dimorphos a 22.000 km/h. 

Esa roca espacial órbita un objeto mucho más grande (780 m de ancho) llamado Didymos. Antes del impacto, el tiempo que le tomó a Dimorphos dar una vuelta a su hermano fue de 11 horas y 55 minutos. 

La evidencia del telescopio ahora indica que este período orbital se ha reducido a 11 horas y 23 minutos, un cambio de 32 minutos. Esto corresponde a Dimorphos acercándose a Didymos por «decenas de metros».