Guillermo Pimentel Balderas  

La postura de México en el caso a la invasión rusa a Ucrania ha causado gran polémica internacional; tanto así que en Estados Unidos –otra vez-, el congresista por Texas, Vicente González –de origen mexicano-, presentó una propuesta ante el Congreso de esa nación para solicitar que se les cancele la visa de acceso a “gringolandia” a al menos 25 ciudadanos mexicanos.  

Así es, esto, luego de que el pasado 23 de marzo, previo al estallido del ataque de Vladimir Putin a Ucrania, legisladores de Morena, PT, y hasta del PRI, instalaron “El grupo de amistad entre México y Rusia”, motivo por el cual el congresista estadounidense los acusó de evitar al mundo libre y haber elegido estar del lado de la tiranía. 

Entre los “Putinenses” está: Alberto Anaya Gutiérrez, líder del Partido del Trabajo, y Gerardo Fernández Noroña; este, quien, ante esta remota posibilidad, pidió al presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna, defender a las y los legisladores que participaron en la instalación del referido grupo, luego de que el legislador estadounidense del partido Demócrata, Vicente González, propuso retirarles la visa. Noroña lo consideró “una violación a sus derechos” (¿?). 

Los “rusos” de la bancada de Morena: Hamlet García y Jaime Pérez Bernabé. Del PRI, Augusto Gómez Villanueva. Otros del PT: Benjamín Robles Montoya, Margarita García y Reginaldo Sandoval. Además, de Alfredo Femat, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, entre otros. 

Todos, son afines al presidente Andrés M. López y no podrían ingresar, viajar ni invertir en nuestro vecino país del norte. De acuerdo con el legislador demócrata, la propuesta fue enviada en una carta al secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, y al secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas. Pidió acciones para que a los que apoyan a Rusia se le prohíba la entrada al país. “Es importante que nuestro mensaje al mundo sea claro”, subraya en su carta. 

Congreso capitalino, ¿de cabeza? 

Bueno, pues nos comentan que hay que empezar a denotar la estulticia de la mayoría de los diputados del Congreso de la Ciudad de México, ya que las sesiones se han convertido en una pista de circo, con payasos a diestra y siniestra. No hay seriedad, Y, para lo que cobran (más 50 mil pesos al mes), que lo pagan los contribuyentes, no trabajan y se dedican más a defender a su presidente, a la jefa de Gobierno y a su partido. A favor de los capitalinos quienes les dieron el voto de confianza ¿Cuándo? En fin.   

¿Nada más a uno? 

Pues, el PRI tiene más que un traidor. Ejemplos hay muchos. En tanto, la Comisión Nacional de Justicia Partidaria de este partido ya hizo oficial la expulsión de Quirino Ordaz Coppel, ex gobernador de Sinaloa, tras aceptar el “hueso” en la Embajada de México en España, cargo que se le dio como premio a su lealtad al presidente. “Un gobierno emanado de un partido político antagónico al PRI y con el que no se tiene convenio de coalición”. ¡Vaya!  

Que cometió actos de indisciplina grave en contra de las determinaciones del Consejo Político Nacional como lo señala el artículo 250 de los estatutos. Esto, se trató de explicar en un comunicado del PRI. La pregunta es: ¿y los demás dizque priistas que ocupan cargos públicos en las secretarias e instituciones gubernamentales? ¿Cuándo? ¿O ya renunciaron? 

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