Aleinad Mina

Gabriela Sverdlick, desde niña tuvo afinidad con el arte, estudió Arquitectura y Urbanismo en la Universidad de Buenos Aires. También se adentró en el estudio de distintas tradiciones esotéricas y lenguajes simbólicos como la cábala, la alquimia, la astrología y el tarot. En 2019 fue nombrada «Embajadora de la Red Internacional de Congresos de Tarot», ha participado como conferencista en distintos países. Nos habla aquí sobre su visión del tarot como un lenguaje sagrado que se comunica con nuestro inconsciente, y explora un vínculo muy particular con el arte.

En tu contexto personal, ¿qué ha aportado el tarot en tu vida?

Siempre estuve muy vinculada a los lenguajes simbólicos que me han fascinado y tuvieron que ver con una búsqueda interior que responde a situaciones determinantes. El nacimiento de mi segunda hija fue una situación impactante para mí, mi vida estuvo en riesgo, me lancé a buscar mis propias respuestas en la metafísica, la cábala, la astrología, pero todos estos sistemas filosóficos sólo se completaron hasta que encontré el valor de la imagen. Cuando apareció el tarot encontré la síntesis perfecta para integrar el lenguaje simbólico con el arte, un mundo que amo, esto para mí formó un sentido muy profundo. Lo que me trajo a mi vida como esencia el tarot es el poder de la imagen. Pensemos en las primeras maneras que tuvo el ser humano para comunicarse, fue a través de los grafismos en las cavernas, ahí la comunicación estaba puesta en la imagen. El tarot me permitió ir a un lugar de comunicación mucho más primigenio, el poder de la imagen que llega primero del sentir y después nos conecta con el pensar. Me trajo un desarrollo en mi búsqueda personal, y ha sido para mí un arte, pues he podido hacer síntesis de estas pasiones. Son dos caminos que nos llevan a un lugar de conexión con uno mismo y desde ahí repercuten en el mundo exterior.

Desde tu mirada ¿qué te transmite el tarot y cómo puede ser un medio para que el ser humano conecte con su esencia?

El tarot es un doble viaje interior y exterior, refleja el interior de uno mismo y de los diferentes procesos evolutivos del ser humano. Muchas veces esos procesos son laberínticos, pasamos por situaciones similares para poder comprender la situación y evolucionar. El tarot es un camino iniciatico como tantos caminos iniciaticos que existen. Formado por 78 arcano, arcano significa secreto, hay una información secreta que cada de esas figuras va a develar según lo que cada persona tenga en su interior. Por otro lado, se apoya en unas teorías psicológicas, una de estas, propuesta por Carl Jung sobre las estructuras que están presentes en la psique, por ejemplo, la figura de la madre, del padre, la educación, las decisiones, el amor, la justicia. Además, se forjó en el siglo XV y recuperó la estructura social y las virtudes cardinales: la justicia, la prudencia, la fortaleza y la templanza, virtudes que marcaron aquella época. También hay que entender que el tarot no da respuestas, sino que propone la pregunta. Sí yo encuentro la pregunta correcta podemos respondernos dentro, sucede que muchas veces no conectamos profundamente con lo que realmente queremos saber, para que se nos revele tal información.

El tarot es todo un juego, desde su comienzo, pero es un juego que se da internamente entre la pregunta y la respuesta que surge en nuestro interior al relacionarnos con la imagen. Desde hace muchos años me he analizado y he hecho psicoanálisis, y mi último psicoanalista, a pesar de que él no sabía de tarot tuvo una frase muy lograda, “es una comunicación de inconsciente a inconsciente”. El tarot responde según el juego y la profundidad con que se realiza la consulta. Las imágenes del Tarot son poderosas, lo que no podemos expresar con palabras, lo va a dejar desde un lenguaje óptico. Lo mismo sucede con un cuadro, no necesitamos explicaciones del cuadro, sino que la experiencia artística nos hace sentir y conectar con la imagen. Cuando miro una carta del tarot tengo que ver qué estoy sintiendo con esa imagen poderosa que fue directo a mi inconsciente como imagen para que me resuene y desde ese lugar haga consciente cierta información. Por eso digo que la información la encontramos en nuestro interior, sólo hay que hacer las preguntas indicadas. El tarot es un lenguaje sagrado, una forma de comunicarse, y quizá es hora de complementar las palabras con lenguajes que nos resuena a todos.

Por último, ¿te gustaría dar algún mensaje por el año que inicia?

Lo que deseo para este nuevo año que inicia es que podamos comprender que, aunque existe una ley de correspondencia en la que el macrocosmos se refleja en el microcosmos, este año que cierra ¡es horrible! No pienso que, es algo que teníamos que vivir por el aprendizaje de la humanidad, creo que es un año horrible, que tiene que ver con cómo es la vida misma, la vida misma no siempre es bonita. Sin embargo, lo relevante es saber qué herramientas interiores tenemos cada uno de nosotros para podernos parar en un lugar de resiliencia, salir en un lugar fortalecidos, con crecimiento interno o madurez. Seguramente a cada uno le dejó cosas distintas este año, el asunto es no olvidar lo que nos trajo, porque 2021 es consecuencia de lo que hemos hecho en este tiempo. El trabajo interior es continuo. Para mí el tarot y el arte me salvaron este año, me acompañaron, me dieron fuerzas, me hicieron darme cuenta de algunas cosas que no había podido resolver, y me dieron la posibilidad de seguir trabajando en lo que me apasiona. No se pierdan la oportunidad de conocer este maravilloso lenguaje, una vez que uno lo transita se transforma, pues constantemente nos enfrenta con uno mismo. Nos trae la posibilidad de estar en un lugar más integrado, como nos presenta el arcano del mundo, el andrógino que representa la integración de todo lo que somos de manera balanceada.