Bernardo López
En la semana salió una noticia sobre la apropiación del Sol por parte de una mujer española, mediante un trámite ante notario, con el objetivo de concretar un plan de negocios destinado a cobrar por el uso de los rayos que emite la estrella.
Esta idea perversa de querer apropiarse de un bien que sirve a toda la vida en el planeta viene precedida de los intentos por privatizar el agua, la información del ADN mediante organismos genéticamente modificados, de las ideas a través de las redes sociales; recursos que por sus características los convierten en patrimonio de la humanidad y de la vida misma, por lo que deberían tener un veto universal para que ninguna persona, Estado, Gobierno, corporación o empresa pueda apoderarse de estos.
En el caso del Sol, la idea no parece nueva. La película “Highlander II: The Quickening” aborda el tema, en la que se usa de argumento el adelgazamiento de la capa de ozono y la amenaza de muerte de millones de personas por la exposición directa a los rayos ultravioleta. En el relato, los científicos lograron crear una barrera electromagnética para proteger a la Tierra, sin embargo, esta tecnología cayó en manos de una corporación maligna, que extorsionó con fuertes sumas de dinero a los países que requerían la protección solar. Otro grupo de científicos descubrieron que la capa de ozono se había restaurado –dejando sin valor de uso a la barrera artificial– pero este hallazgo fue censurado por la corporación, que continuó con el chantaje.
La ficción no parece estar lejos de la realidad, pues en la Universidad de Harvard existe un proyecto denominado “Experimento de Perturbación Controlada Estratosférica” (ScoPEx, por sus siglas en inglés), que intenta crear una barrera para reflejar los rayos solares y enfriar el planeta, que se encuentra afectado por el calentamiento global.
Aún existen dudas sobre si el calentamiento es causado por el hombre, con la emisión de gases contaminantes, o es producto de la evolución geo-atmosférica que tiene el planeta. Queda la sospecha porque hemos visto al menos dos erupciones importantes –en La Palma y en Tonga– en las últimas semanas, las cuales han expulsado millones de toneladas de gases y químicos a la atmósfera, sin mencionar los mil 400 volcanes activos, de los cuales aproximadamente 22 se encuentran en erupción.
Continuaremos con la investigación sobre el origen del calentamiento global, sin embargo, este no debe ser excusa para que una persona, empresa o corporación quiera apropiarse de los rayos del Sol, para después querer controlar la vida, la producción de alimentos y, en última instancia, oprimir a los humanos.














