Bernardo López 

Millones de personas están hartas de que no puedan manifestar sus ideas mediante las redes sociales y comienzan a castigar a los corporativos que censuran la libertad de expresión, monitorean constantemente las actividades de los usuarios o suspenden cuentas de manera arbitraria. 

Durante la semana pudimos observar cómo Facebook (Meta) sufrió un duro golpe económico, al registrar un desplome del precio de sus acciones, debido al estancamiento de resultados, con relación al trimestre anterior, lo que significa que hubo una menor cantidad de usuarios activos en la plataforma, además que los ingresos por publicidad también cayeron.  

La tendencia del colapso mundial de usuarios activos en esta red social comenzó a registrarse en los últimos tres meses de 2021, detectados principalmente en África, Latinoamérica e India, con lo que hace pensar que los picos de nuevos usuarios ya pasaron: ¿Comienza su decadencia? 

El relanzamiento de esta empresa como Meta no ha tenido éxito e impacto en las personas, como lo esperaban sus dueños, luego de que Frances Haugen, excolaboradora de Facebook, diera a conocer la forma en que esta red social manipula con algoritmos los contenidos que publican las personas.  

Censurar no es negocio, es la máxima que se puede inquirir, pues más tarde que temprano las personas se cansan de todas las imposiciones que les aplican, en apps que debería estar más preocupadas por difundir lo que la gente quiere expresar a controlar y manipular el discurso del imaginario colectivo: no se puede tapar el Sol con un dedo. 

Dentro de las plataformas digitales existe un proceso de extinción, con el avance generacional. Si los usuarios ya no están conformes con el servicio que se les brinda lo abandonan: sucedió con HI5, Metroflog, MySpace. También se confirma el fenómeno Napster, del que ya hemos referido con anterioridad, sobre el desarrollo y la multiplicación de proyectos informáticos que superan las barreras de censura que se aplican con la evolución del Internet. 

Es primordial comprender que nunca se debe ser rehén de alguna plataforma digital. Si se siente de esa manera, tiene que abandonarla. Y jamás debe permitir que controlen sus recursos financieros, pues algunas redes sociales tienen proyectos que buscan administrarlos, no obstante, si ahora se arrogan el derecho de imponer lo que se puede decir o no en esos espacios, imagine que harían si les da el control sobre su dinero. Se creen todopoderosas, pero la realidad y la verdad no se pueden esconder por mucho tiempo. 

No hay que ir muy lejos hacia el futuro para observar lo que quieren hacer con las sociedades humanas y los sistemas monetarios para el intercambio de mercancías: En la semana pasada Gofundme, sin ningún derecho, congeló y amagó con una confiscación de dinero que fue colectado para financiar a los camioneros (truckers) y granjeros (farmers) que se manifiestan de manera pacífica en Ottawa contra los discriminatorios pases sanitarios.  

Mi recomendación es: abandone su teléfono celular, teléfono inteligente o reloj inteligente en su casa y salga con su familia y amigos a platicar, a escuchar sus voces y pensamientos, apreciar sus miradas, crear vínculos humanos.