Teófilo Benítez Granados 

Abogado general de ELIGE, nuevo partido político de la Ciudad de México. 

Lobo con piel de oveja. Así resulta el disfraz de Andrés Manuel López Obrador que se proclama como liberal. 

AMLO se dice liberal y califica a sus rivales de conservadores, polariza a los mexicanos entre izquierda y derecha, unos de arriba y otros de abajo, liberales y conservadores… un maniqueísmo en el que sólo existen buenos y malos. Sin embargo, el concepto liberal lo tergiversa y convierte en demagogia

¿Cómo se pervirtió el término liberalismo? la doctrina política, económica y social que surgió a finales del siglo XVIII, defiende la libertad del individuo y una intervención mínima del Estado en la vida social y económica.  

Dado que el liberalismo se funda en el libre mercado, en el abierto accionar de la libre oferta y de la demanda con una intervención mínima del Estado, aparecen dos liberales mexicanos: Benito Juárez y Porfirio Díaz. Una triquiñuela de AMLO es identificarse con uno y desmarcarse totalmente del otro.  

Pero López Obrador no tiene ninguna característica del liberalismo. Y a las pruebas me remito: 

En un marco liberal, los ciudadanos se mueven en un ambiente de plena libertad, con derecho a la propiedad privada y a la libre búsqueda de la felicidad. Acciones contrarias a las emprendidas por el gobierno autonominado de la 4T. 

La autoridad de un gobierno liberal debe fomentar el actuar de las personas libres y regular la vida pública sin interferir en la esfera privada de los ciudadanos.  

En el liberalismo, además de que se privilegia el derecho a la propiedad privada y se apuesta a favor de la iniciativa individual, éstos deben establecerse como derechos inalterables.  

Más aún: el enfoque liberal se basa en la definida división de poderes, en la discusión parlamentaria para la solución de los problemas, en un Estado laico, la tolerancia a los puntos de vista contrarios y la autonomía individual. 

Según la doctrina liberal, la no intervención del Estado asegura la igualdad de condiciones de todos los individuos, lo que permite que se establezca un marco de competencia, sin restricciones ni manipulaciones de diversos tipos.  

Esto significa neutralizar cualquier tipo de beneficencia pública, como aranceles y subsidios, para favorecer la ganancia de cada persona mediante el trabajo, lo que favorece la participación individual en la producción. 

Cabe preguntar: 

¿Es liberal evitar que los particulares provean medicamentos al sector público, corresponde a un enfoque liberal el borrar un paquete de 109 fideicomisos y pasar ese dinero a manos discrecionales del Estado, se es liberal cuando desde la 4T se bloquean proyectos de la iniciativa privada para producir energías renovables? 

¿Por qué, si se es liberal, la Secretaría de Energía publica un acuerdo que frena la inversión privada en energías limpias o renovables, por qué AMLO alienta una animadversión contra la iniciativa privada tachándola de fifí o corrupta? 

Más aún, ¿Por qué desde la 4T se fomenta el populismo, la dádiva, los apoyos sin razón, cuando en un marco liberal se alienta la disciplina en el trabajo, el esfuerzo disciplinado, los méritos individuales de quien trabaja duro y la participación individual en la producción? 

AMLO no es un liberal. Pero la clase capitalista y empresarial, las pequeñas y medianas empresas, los que prefieren trabajar duro en lugar de recibir una dádiva populista, todos esos mexicanos, todos ellos sí son liberales.