Luis Mena Pantoja
Como parte del proceso para dictaminar la reforma a diversas disposiciones de la Ley de Protección a los Animales de la Ciudad de México, el Congreso local realizó un foro de Parlamento Abierto de las iniciativas sobre corridas de toros, con la participación de representantes del sector taurino, académicos, investigadores, servidores públicos y activistas animalistas, a fin de incluir sus diversos puntos de vista en la dictaminación de esta reforma legal.
El diputado Jesús Sesma Suárez, presidente de la Comisión de Bienestar Animal, reconoció que éste es un tema polémico, con una discusión que viene de hace varios años y sobre el que se han presentado diversas iniciativas de legisladoras y legisladores de varios grupos parlamentarios.
«En este contexto es que se convoca a este primer parlamento abierto, para poder escuchar experiencias y visiones que por años han estado enfrentadas y que tanta pasión despiertan entre sus distintos partidarios, con la finalidad de poder encontrar un equilibrio entre ambas, pero sin perder de vista la evolución que debemos tener como sociedad», indicó el diputado de la Alianza Verde Juntos por la Ciudad.
En su oportunidad, José Antonio González Vergara, veterinario especialista en toros de lidia, aseguró que esta especie ha evolucionado a lo largo de cinco siglos de crianza para perfeccionar su genética, tener mayor bravura y contar con un alto umbral para el manejo del dolor, a través de su sistema nervioso y endocrinológico.
Guillermo Edgar Perucho, promotor de proyectos de tauromaquia, señaló que la tauromaquia forma parte del carácter pluricultural y la diversidad de tradiciones de la capital; mientras que Fabiola Poblano Ramos, defensora de los derechos de los pueblos y barrios originarios, señaló que la Plaza de Toros México está construida en territorio del pueblo originario de San Juan Malinaltongo, por lo que sus representantes deben ser consultados sobre su posible desaparición.
Por el contrario, Arturo Vega Vigueras, de la coordinadora independiente del movimiento animalista, consideró a la tauromaquia como una forma de tortura y un entretenimiento innecesario, grotesco y cruel. En tanto, Arturo Berlanga Ramírez, director ejecutivo de AnimaNaturalis México, aseguró que, para la inmensa mayoría de las instituciones de cultura del país, las corridas de toros no son consideradas como actividades culturales ni artísticas.
Sofía Morín Perez, activista por la protección animal, afirmó que, conforme a diversas encuestas, la mayoría de los mexicanos rechazan las corridas de toros, por producir un sufrimiento evidente a los toros. Sin embargo, Benjamín Calva Rodríguez, catedrático y veterinario taurino, expuso que los toros de lidia se crían en zonas agrícolamente pobres, principalmente de Tlaxcala y Querétaro, y ayudan a la conservación del medio ambiente y las especies animales.
Finalmente, Javier de Jesús Rodríguez Mendoza, procurador de Protección del Medio Ambiente de Coahuila, se refirió a la prohibición de las corridas de toros en esta entidad, proceso legal que se dio entre 2012 y 2015, con respaldo de la población y sin producir afectaciones económicas significativas.















