- La Presidenta reivindica a Morena y llama a mantener principios de la 4T
Carlos Lara Moreno
A 15 años del surgimiento formal del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reivindicó su pertenencia al movimiento político que llevó primero a Andrés Manuel López Obrador y después a ella a la Presidencia de México, y sostuvo que quienes gobiernan desde la Cuarta Transformación deben mantenerse bajo tres principios: “no mentir, no robar y no traicionar”.
Cuestionada durante su Mañanera del Pueblo en Palacio Nacional sobre si observa señales de agotamiento en Morena y sobre los cuestionamientos de la oposición al discurso de que los gobiernos de la 4T “no son iguales” a los del pasado, Sheinbaum respondió que mantiene su identificación con el movimiento.
“Me siento muy orgullosa de pertenecer a ese movimiento. Desde el Gobierno llevamos a cabo los principios y la visión del humanismo mexicano”, aseguró.
La mandataria, sin embargo, marcó distancia entre su responsabilidad como Presidenta de la República y las decisiones correspondientes a la vida interna de Morena, entre ellas la organización de los actos conmemorativos.
“El propio aniversario, pues ya lo tiene que celebrar, definir el partido”, señaló.
Sheinbaum concentró su respuesta en la conducta que, dijo, deben mantener quienes llegaron a cargos públicos impulsados por ese movimiento.
“Yo lo que pienso es que los gobernantes que provenimos del movimiento tenemos principios; el más importante, o los más importantes: no mentir, no robar y no traicionar”, afirmó.
Morena cumple 15 años como movimiento, pero 12 como partido
El aniversario tiene una doble lectura histórica.
El 2 de octubre de 2011, Andrés Manuel López Obrador encabezó en el Auditorio Nacional la ceremonia en la que se anunció la constitución formal del Movimiento Regeneración Nacional como asociación civil. Documentación electoral de la época establece que Morena fue constituido entonces como Movimiento Regeneración Nacional A.C.
Por ello, en octubre de 2026 se cumplen 15 años de aquel nacimiento formal como movimiento y asociación civil, no 15 años de su existencia como partido político nacional.
La transformación en partido ocurrió después. El Consejo General del Instituto Nacional Electoral aprobó el registro de Morena el 9 de julio de 2014, con efectos constitutivos a partir del 1 de agosto de 2014.
En poco más de una década como partido, Morena pasó de ser una nueva fuerza electoral a ocupar la Presidencia de la República con López Obrador en 2018 y mantenerla en 2024 con Sheinbaum, quien se convirtió además en la primera mujer en llegar al Ejecutivo federal.
Los principios, eje del discurso de Sheinbaum
La respuesta presidencial sobre el aniversario no aparece aislada. Durante los últimos meses, Sheinbaum ha utilizado reiteradamente la trilogía “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo” como parámetro para referirse a la conducta de los integrantes de la Cuarta Transformación.
El pasado 2 de septiembre, al rechazar versiones sobre divisiones en el movimiento, sostuvo que la cohesión de la 4T depende precisamente de mantener esos principios y los vinculó también con postulados como “por el bien de todos, primero los pobres” y “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”.
Días antes, el 24 de agosto, había advertido que los intereses personales no pueden colocarse por encima de los intereses del país.
“El compromiso, cuando asumes el gobierno, de no mentir, no robar y no traicionar debe permanecer”, señaló entonces al hablar de quienes forman parte del movimiento de transformación.
La insistencia también ha llegado a la relación entre Morena y sus representantes populares. El 9 de septiembre, al ser cuestionada sobre la actuación política de un diputado morenista, Sheinbaum sostuvo que corresponde al partido determinar eventuales sanciones y rechazó intervenir directamente en decisiones de carácter partidista.
Ese deslinde forma parte de una línea que la Presidenta ha intentado mantener desde su llegada a Palacio Nacional: reivindicar públicamente su origen en la Cuarta Transformación y sus principios políticos, pero dejar a la dirigencia formal de Morena la resolución de sus procesos internos.
Morena convirtió la austeridad en regla interna
El debate sobre la congruencia de sus militantes adquirió incluso una dimensión normativa.
En mayo de 2025, el Consejo Nacional de Morena aprobó Lineamientos para el comportamiento ético de representantes, servidores públicos y militantes del partido. El documento establece reglas de conducta vinculadas con los principios del llamado humanismo mexicano y con la responsabilidad de quienes representan al movimiento desde cargos públicos o partidistas.
La discusión sobre principios, austeridad y comportamiento de funcionarios se ha mantenido también en el discurso presidencial.
En su Segundo Informe de Gobierno, el 1 de septiembre de 2026, Sheinbaum aseguró que su administración ha ejercido el poder con “honradez y austeridad republicana” y sostuvo que los servidores públicos deben conducirse con “sencillez y humildad”.
Ese elemento resulta central frente a la pregunta sobre si el argumento de “no somos iguales” se ha erosionado después de ocho años de gobiernos federales de la Cuarta Transformación.
Sheinbaum no respondió con una evaluación sobre un eventual desgaste electoral de Morena, sino que llevó la discusión al terreno de los principios y de la conducta de quienes ocupan responsabilidades públicas.
Sheinbaum reivindica continuidad, pero deja al partido sus asuntos internos
La posición presidencial combina dos mensajes.
Por una parte, Sheinbaum no plantea una ruptura con el movimiento fundado alrededor de López Obrador. Por el contrario, reivindica expresamente su pertenencia y asegura que desde la Presidencia desarrolla los principios del denominado humanismo mexicano.
Por otra, insiste en diferenciar las funciones de Gobierno de la conducción partidista.
Esa separación adquiere relevancia mientras Morena avanza hacia el proceso electoral de 2027, cuando estarán en disputa cargos federales y locales y el partido deberá resolver candidaturas y mantener la cohesión entre distintos grupos y liderazgos.
En su Segundo Informe, Sheinbaum ya había rechazado públicamente versiones sobre fracturas en el movimiento y sostuvo que no existe un rompimiento dentro de la Cuarta Transformación.
De esta manera, en el aniversario del movimiento que modificó el mapa político mexicano durante la última década, la Presidenta colocó el énfasis no en las celebraciones partidistas sino en la vigencia de las reglas que, desde su perspectiva, deben distinguir a sus gobiernos.
“Los gobernantes que provenimos del movimiento tenemos principios”, insistió.
Y sintetizó nuevamente la exigencia para quienes ejercen el poder bajo las siglas de la Cuarta Transformación: “no mentir, no robar y no traicionar”.











