• Si alguien ha mentido es él; no tiene derecho a ofender a nadie, es Presidente

Miguel Ángel Rocha Valencia

Híjole, ya les dijo asesinos e incendiarios a los “fifís”, a quienes definió como conservadores, sabelotodo, hipócritas, doble cara y… lo que siga, al fin y al cabo para eso es el jefe del Ejecutivo y tiene la tribuna mediática de mayor cobertura, todos los días.

Asesinos porque afirma el Presidente de la República, que ellos, los “fifís”, asesinaron “a Gustavo Madero”, quemaron la casa de los Madero y festejaron esos hechos.

Si eso lo dijera cualquier ciudadano que reclamara su derecho a expresarse, no tendría mayor problema, pero lo hace la cabeza de la institución presidencial que en funciones, carece de derechos ciudadanos y está obligado a cumplir lo que dice la ley, no más, como lo afirman los abogados Raúl Carranca y Fernando Gómez Mont, entre otros.

Es más, proponen los juristas que no por ejercer la presidencia está facultado para ofender o calificar a los ciudadanos, menos aún desde el pedestal que se ha forjado en Palacio Nacional. Frente a ello afirman, es posible que quien se sienta ofendido, demande por la vía ministerial incluso o bien, solicite un amparo que impida al tabasqueño continuar su deporte favorito: el insulto.

Pero si lo que dijo es la definición “fifí”, entonces el sabelotodo, hipócrita y doble cara es López Obrador porque impone su criterio por sobre la ley, y desde mi punto de vista ha actuado de manera personal, no como presidente de un país que es más grande que 30 millones de mexicanos.

Miente sobre las causas que lo llevaron a cancelar el NAIM en Texcoco y la viabilidad de Santa Lucía, con sus consultas a modo, con la promesa de echar atrás la reforma energética; que no habría gasolinazos, con el cierre de ductos, clausura de estancias infantiles y refugios para mujeres agredidas; cuando niega que en México, a pesar de todo, hay avances tan importantes que nos colocaron como la treceava economía del mundo.

Claro la generalidad es como el anonimato; a quien le quede, se pondrá el saco y como no soy conservador, doble cara, hipócrita o sabelotodo, entonces no entro en la categoría de “fifí”, pero si disiento y critico desde mi análisis de la realidad.

Y desde esa misma realidad, no concibo que un presidente de México se dedique a tildar, calificar y ofender a quienes según su criterio son los fifís, a menos que los identifique con nombre y apellido para saber si nos les unimos o repudiamos.

No conozco a la prensa conservadora; habrá medios comprometidos con algún tipo de tendencia; algunos de izquierda, otros de derecha y otros que navegan de a muertito buscando sobrevivir.

En lo que se refiere a periodistas en general, habría que distinguirlos también, porque cada quien piensa diferente, tanto, que nos agreden y ofenden, y no somos capaces de unirnos y defendernos como gremio.

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