• Presupuesto 2023 irreal, inequitativo, sin futuro generará más deuda y pobreza 

Miguel A. Rocha Valencia 

Alguien me dijo que Rogelio Ramírez de la O era confiable, serio, con el carácter para decirle al ganso verdades económico-financieras, aunque en ello le fuera el cargo de secretario de Hacienda. Ahora veo que no, pero además con la desvergüenza de someterse y hacerse cómplice de aberraciones como el presupuesto 2023 que da un golpe más a la debacle del país. 

No sólo no se rebela sino, además, afirma que el paquete económico es lo mejor, generará crecimiento mínimo del tres por ciento, con una inflación del 3.2 máximo además de propiciar el desarrollo del país. Le faltó agregar: si el dinero privado llega, si el machuchón no comete más locuras como comprometer las inversiones actuales implícitas en el T-MEC y desde luego que para cubrir déficit público no se recortará presupuesto a los servicios de salud, medicamentos, educación o participaciones a los estados en materia de seguridad. 

De todos modos, con el simple hecho de que el déficit ya de entrada se calcula en más de billón 70 mil millones de pesos y el costo financiero de la misma aumentará por lo menos 35 por ciento en relación con 2022. Algo se “metieron” porque en los hechos incluyendo aquello de no aumentar deuda, el “paquetazo” es una vacilada irrealizable.  

Pero eso sí, de acuerdo con la línea trazada por el profeta de la 4T, la pobreza franciscana no tocará a las Fuerzas Armadas, donde Sedena recibirá más de 170 mil millones incluyendo el presupuesto de la Guardia Nacional, más las carretadas de dinero para que siga construyendo el trenecito Maya, lo que falta del AIFA donde sólo por mantenimiento llegará casi a los mil millones de pesos más los costos de administración, mientras al AICM lo dejan caer a pedazos. 

Más allá de las prioridades del caudillo, donde desde luego está generar pobreza, están las expectativas planteadas alegremente en el PEF 2023, porque con los 7.5 billones de pesos no se van a alcanzar objetivos, como en ninguna de las promesas del ganso que se quedan en eso y terminan como mentiras. 

Crecimiento del tres por ciento cuando las calificadoras y la encuesta de Banxico entre especialistas advierten que 2023 será peor que 2022 en que se espera de 1.8 por ciento cuando mucho, no sólo porque de plano los inversionistas esperarán a que el mesías tropical se vaya a “La Chingada”, sino porque la “inversión” pública centrada en los caprichos del profeta, no generan crecimiento y son de una cuestionable viabilidad económica. 

Y eso de inflación de 3.2, otra falacia. Estamos en una general de casi nueve por ciento, donde los alimentos llegan casi al 14 por ciento y la subyacente, esa que pega a todo lo que consumimos incluyendo papel de baño, ya anda en 7.6 por ciento. 

Para colmo, la importación de alimentos, especialmente granos (entre 36 y 40 millones de toneladas) “garantiza” precios altos por la inflación que ya traen básicamente de Estados Unidos y se pagan en dólares. 

Eso por cuatro a compromisos como mantener gasolinas a bajo precio a costo de 350 mil millones de pesos, el aumento a los programas clientelares en vísperas de año electoral, señaladamente las alzas en pensiones, disminución de ingresos fiscales, ausencia de “ahorros” o absorción de presupuestos ajenos como los fideicomisos, hace que las posibilidades de gasto sean muy bajas. De inversión pública, cero, aunque digan que el trenecito lo es, es mentira pues ahí sólo hay dinero de la banca oficial como Banobras. 

Incluso si en este año el dinero destinado a reconstrucción de infraestructura de gobierno bajó 70 por ciento para colocarse en sólo mil 158 millones, para el próximo la estimación no pasa de 900 millones, que no servirán ni para mantenimiento mínimo. Recordemos que el presupuesto para Desastres Naturales que era de 29 mil millones de pesos, se lo llevó a su partida discrecional el ganso y a cambio hay zonas de Oaxaca abandonadas que sólo de la caridad pública se sostienen. 

Por eso será necesario evitar que se vaya inversión fija y en documentos. Para ello se tendrán qué mantener tasas altas que podría estar entre el 9.5 y 10 por ciento como prevé el subgobernador de Banxico Jonathan Heath, lo cual a su vez encarece el dinero, el crédito y el consumo, medicina amarga para evitar se desboque inflación y ofrecer atractivo al dinero foráneo, el cual se podría “espantar” si como se dijo, al profeta cuatrotero le entra la locura y hace efectivo el patrioterismo y rompe con el T-MEC.  

Esto es que las ya de por sí imposibles “metas” del paquete económico 2023, se verían ridículas y como ooooootro buen deseo que saben no se va a cumplir, pero esa es la esencia de la 4T: prometer todo, aunque no se consuma nada, positivo, desde luego. 

Entonces sí ¡Sálvese quien pueda!