• “A veces sigo siendo opositor”: Monreal 

Francisco Rodríguez  

He leído y aquí mismo he escrito que el señor Andrés Manuel López Obrador está cada vez más enojado.  

Pero no es verdad.  

Lo justo sería escribir que ya casi está instalado en un encabronamiento permanente en contra de todos quienes no piensan como él –si es que acaso piensa sus palabras antes de pronunciarlas– y de todos aquellos que no se someten a su sacrosanta voluntad.  

De aquellas reconvenciones iniciales a los fifís paulatinamente ha escalado el discurso de sus matinés palaciegas a insultos y descalificaciones que le salen no de la cabeza sino de los que popularmente son conocidos como tanates.  

La del viernes fue una de aquellas mañanas en las que el tabasqueño se despertó más que irritado. Ya lo escribí arriba: encabronado.  

El voto particular del líder senatorial Ricardo Monreal despertó –también– su ira en contra de quien fue puntal en la construcción de su Movimiento estático, hasta que le dan la orden de seguir al cabecilla en materia de insultos y descalificaciones.  

Si no lo cree, vea usted la reacción casi inmediata de los llamados chairos y, sobre todo, de los bots en las redes sociales.  

Y es que esa mañana de viernes, en Zacatecas, donde Monreal goza de mayor popularidad que el propio AMLO, al ser éste interrogado sobre la abstención del legislador en la votación para traspasar a la Guardia Nacional de la Secretaría de Seguridad Pública a la de la Defensa Nacional, el cada vez más indigno titular del Ejecutivo respondió iracundo:  

“Es su libertad (la de Monreal). No estoy de acuerdo con su postura. Está avalando la falsedad, hipocresía y politiquería del conservadurismo de México… pero somos libres”, dijo el tepetiteco.  

A la respuesta le sobraban falsedad, hipocresía, politiquería y conservadurismo.  

Hubiese bastado con reconocer la libertad de la que goza el líder senatorial –como cualquier otro ciudadano, en cualquier otra circunstancia–, y nada más.  

Pero no.   

Se fue al extremo.  

Empleó una rudeza necesaria.  

Tenía que inyectar cizaña.  

Tenía que darle material a quienes manejan los bots y a los chairos para que se desataran en Twitter, en Facebook, en WhatsApp y en cuanta red social mantienen contratos de alquiler los cuatroteros.  

¡Ya cálmese Presidente!  

¡Tome su Pasiflorine!  

Duerma acompañado.  

No le vendría mal a usted…  

… y tampoco a la cada vez más escasa gobernabilidad del país.  

Creo que así se le bajaría lo encabronado que está.  

¿No lo cree así, estimado lector? 

Lección de constitucionalismo  

Pero ¿qué fue lo que hizo que AMLO se encabronara con Monreal?  

Creo que porque le leyeron mal o con inflexiones a conveniencia el contenido del voto particular del zacatecano.  

Su exposición fue clara.  

Podría decirse que hasta didáctica.  

Porque dijo que su posición al respecto no es dogmática y sí, en cambio, es netamente jurídica. Lo es.  

Expuso, entra varios argumentos, que para que prevalezca la 4T es necesaria la prevalencia del estado constitucional de Derecho. Si no, estoy seguro tal y como sin decirlo lo advierte Monreal, su existencia será efímera. Apenas un sexenio. Tal vez dos. Porque muy seguramente la Corta de Justicia echará abajo el bodrio aprobado por las dóciles y acríticas mayorías cuatroteras en ambas Cámaras del Congreso de la Unión.  

Y el también doctor en Derecho y profesor de la UNAM fue claro al señalar –como lo ha hecho desde que se dio a conocer la iniciativa respectiva– que la propuesta de Palacio Nacional ¡es contraria al contenido de la ley suprema!  

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