• Con aumento directo a bienes, servicios y tarifas del gobierno, todo para arriba

Miguel A. Rocha Valencia

Como les comenté hace días, a la inflación del 7.36 que se registró este año y que se nota sobre todo en el “súper” y gasolinazos, habrá que sumarle el golpe al bolsillo que llegará con el primer minuto del 2022.

Y no es porque se cree nada nuevo, sino simplemente que, por ley, a los bienes, servicios y tarifas del gobierno, se le debe aplicar el índice de inflación del año anterior, es decir el de 2021, con ello, vendrá la llamada cuesta de enero a dejar más pobres a los pobres, enflacar las filas de clasemedieros-aspiracionistas y disminuir a algunos ricos que dejarán de serlo.

Y es que el golpe no sólo pega en predial y agua o pasaportes y casetas de peaje sino también en la luz, gasolinas y los impuestos especiales sobre producción y servicios, los cuales alcanzan a muchas industrias privadas como las generadoras de cervezas, refrescos, alcoholes (bebibles), por lo que se reflejará casi en todo. Se salvan los rubros que tienen tasa cero como los kotex para dama.

 Este texto que sólo sería para desear Feliz Navidad a quienes lo lean, no podía quedarse sin el “se los dije, viene lo peor” y aunque el ganso de Macuspana estará feliz porque le entrará más dinero, en la vida real de los mexicanos, eso significa que amaneceremos con un proceso de carestía o inflacionario como no se ha visto en los últimos 20 años.

Eso era lo peligroso de que la inflación subiera a más del tres por ciento. Los mexicanos que ya registramos la carestía en las compras de fin de año, tendremos qué apechugar el nuevo ramalazo que da su nombre a la “cuesta de enero” y pues ni modo, es por Ley del periodo neoliberal.

Pero lo malo es que, con tanta ignorancia y falta de gobierno, la cosa va a empeorar, que no conste no digo que puede, empeorará y los dichosos aumentos a los mínimos y los contractuales quedarán borrados precisamente por la escalada de precios que viene en todo. Que conste.

Bueno de todos modos no dejaré de desear a todos quienes lean este texto que tengan una apacible Navidad, hay que disfrutarla y que el año que viene, no sea tan negro como se ve en el panorama.

Hasta el tres de enero, pero antes, nos leeremos en Impar, el periódico.