Vladimir Galena Solórzano

Hasta ahora el saldo de la transparencia del gobierno encabezado por Andres Manuel López Obrador es de una obscuridad brutal. El mejor ejemplo de ello es que el presunto Instituto Para Devolver al Pueblo lo Robado, rimbombante nombre empleado por el actual régimen para darse un motivo de buscar condenas públicas al pasado, y que ha venido operando sin manuales actualizados, con una generosa opacidad propia de la actual administración, según detectó la Auditoría Superior de la Federación, cuya principal función es la fiscalización de los recursos públicos para prevenir prácticas irregulares y contribuir al buen gobierno.

Habrá que señalar que este Órgano Técnico Especializado de la Cámara de Diputados, dotado de autonomía técnica y gestión, se encarga de fiscalizar el uso de los recursos públicos federales en los tres Poderes de la Unión, los Órganos Constitucionales Autónomos, los Estados y Municipios, y en general, cualquier entidad, persona física o moral, pública o privada, que haya captado, recaudado, administrado, manejado, o ejercido recursos públicos federales, a través de informes individuales de auditoría y el Informe General Ejecutivo del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública.

La Auditoría Superior de la Federación, que es un órgano especializado de la Cámara de Diputados que cuenta con autonomía técnica y de gestión, ha detectado que el Instituto Nacional para Devolver al Pueblo lo Robado opera sin manuales actualizados, en la opacidad y con pérdidas. Habrá que señalar que este órgano creado por el presidente de la República, Andres Manuel López Obrador, para el manejo de los recursos públicos recuperados mediante decomisos y otras acciones, opera con un Manual General de Organización que no corresponde al Estatuto Orgánico del 28 de noviembre de 2019.

Para decirlo de otra forma, hasta ahora los recursos que se recuperan de las malas prácticas gubernamentales se ha convertido en una de las «cajas chicas» del presidente de la República, que hasta ahora ha mostrado muy poca vocación por la administración y mucha por el oscurantismo en el manejo de los recursos públicos que es dinero de los mexicanos. El otrora y prístino líder del Movimiento de Regeneración Nacional que lo llevó a la Presidencia de la República, ha salido peor que sus antecesores, porque cínicamente hace lo que le viene en gana con el dinero que aportamos los mexicanos para el sostenimiento de los programas que diseña el aparato público.

Ha sido el propio Instituto Nacional de Acceso a la Información quien ha estado encabezando la lucha por la transparencia, que hasta ahora les ha sido negada a los mexicanos de todas las latitudes, pero también ha sido motivo de agresiones directas del presidente de la República porque le estorba para sus fines personales de manejar el dinero público, que insisto es de todos los mexicanos, en sus ocurrencias o simplemente en sus caprichos personales porque sabe que la mayoría morenista se plegará totalmente a sus determinaciones y zanjarán el desfalco que desde hace más de dos años ha venido organizado de forma sistemática cuál impune ladrón.

Aquel que antaño tanto fustigaba a sus adversarios políticos tildándolos de hurtadores, ahora dispone de miles de millones de pesos en su beneficio intentando construir un régimen dictatorial con la mayor impunidad y destrozando a las instituciones que nos otorgaron viabilidad como país y como nación.

La mascarada de la «Honestidad Valiente» se ha convertido en la más cínica construcción de una maquinaria para disponer de los caudales públicos, y destinarlos a la perversa manipulación para entronizarse en el poder durante mucho tiempo tal y como lo han hecho los gobernantes populistas de Centroamérica y la parte sur del Continente.

La única oportunidad que tenemos los mexicanos es la elección intermedia, porque de lo contrario el México que construimos con tanto esfuerzo y durante muchos años, pasará a ser propiedad personal de un dictador. Sin lugar a dudas Venezuela está a la vuelta de la esquina. Al tiempo. 

Vladimir.galeana@gmail.com