Francisco Rodríguez  

No sólo la Corte está dividida. También las Cámaras que ostentan frágiles mayorías. Y el Poder Ejecutivo, varios de cuyos colaboradores cercanos se ríen, asustan o rechazan –según sea el caso– las ocurrencias del titular. Los gobernadores, las Fuerzas Armadas, donde ya sienten pasos de insubordinación ante tanto “bisnes” y dislate… el país mismo. Todo lo que se pueda observar a simple vista está roto.  

Nadie, ni aquéllos que han llegado como producto de revoluciones violentas en sangre, tiene derecho a destruir un país. Los resentimientos personales, psicológicos de los líderes, al momento de pensar en soluciones mayoritarias, se hacen a un lado-. Saben lo mucho que está en juego en términos económicos e históricos.   

Cuando los zapatistas tomaron Ciudad de México, a pesar de tantas agresiones con las que cargaban en sus resentimientos, jamás varió un ápice su comportamiento con la ciudadanía. A cuanto domicilio llegaban a pedir comida, su conducta reflejaba humildad y agradecimiento. Y eso que eran los más violentos: los atilas del Sur.  

Dividido el territorio entre los cárteles de Sinaloa y CJNG  

Con ánimo diplomático, para no involucrarse demasiado en el tema, el ‎jefe del Comando Norte de Estados Unidos, Glen D. VanHerck, en una rueda de prensa con periodistas que cubren el Pentágono, aseguró que «narcóticos, migración, tráfico humano cubren el treinta o treinta y cinco por ciento de México».  

Subrayó los riesgos de inestabilidad que crean el Cartel de Sinaloa y el Cartel Jalisco Nueva Generación, dos de los ejércitos mercenarios que son complacidos por el gobierno de la Cuarta Corrupción. Dice que en su relación con las fuerzas armadas ha advertido de las tragedias que provocan.  

Señala que hay que detener las oportunidades que crean para que actores malignos como China y Rusia puedan tener acceso e influencia directamente ‎en su frontera sur. Las advertencias se dan en un momento en que Joe Biden ha empezado una ofensiva contra la intromisión de Vladimir Putin en las últimas elecciones norteamericanas en favor de Trump.   

‎A raíz de las declaraciones tonantes de VanHerck vuelve a pasearse frente a la puerta de Palacio Nacional el fantasma de Manuel Noriega, aquel cacique panameño que fue defenestrado por las fuerzas armadas de Ronald Reagan por oponerse a las reglas del acuerdo contra el tráfico de drogas. Es importante no olvidarlo.  

No se ve fácil que consiga la mayoría calificada en Diputados  

Está dividida la relación bilateral con los Estados Unidos, con Canadá y con los socios europeos, que ven con preocupación la andanada de sandeces que discurre diariamente desde el púlpito de las mañaneras. En todos lados se hacen apuestas sobre la real capacidad del “caudillo” para enfrentar todos sus molinos de viento.  

El conflicto interno contra los inversores en tecnologías de energías limpias ya rebasa el ámbito de control de las fuerzas del Ejecutivo huehuenche. Una vez que se estrelló contra la voluntad de dos jueces de distrito, el de Tepetitán reculó. Ordenó a sus abogados de cuartillo redactar una reforma constitucional que frene las autonomías de los juzgadores.   

Los intentos del paniaguado Zaldívar por amedrentar a los jueces, por insistir en ser una oficialía de partes del Ejecutivo, se estrellaron. Fueron mandados redondamente a la chingada. El poder ya no asusta, menos en un país en el que se ha abusado de su alcance para satisfacer los caprichitos del “caudillo”.   

Cree que será muy fácil brincar la vara de las dos terceras partes de diputados y senadores que necesita. No se ve tan sencillo. Quedaron muy escamados después de la orden de no quitarle una coma al esperpento jurídico de la reforma eléctrica, que resultó todo un desaguisado. Hoy son más cautos. Quién sabe cuál vaya a ser el futuro de la reforma a la Constitución.   

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