Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

Sheinbaum se siente plenamente satisfecha debido a que la CDMX obtuvo un récord mundial por la “clase de box más grande”. Podríamos sumarnos a su presunción y alegría, pero ella es una irresponsable en muchos sentidos. Se necesita tener un mecanismo de defensa muy sofisticado, un ejercicio de evasión muy sólido o una ausencia de escrúpulos evidente.

No se puede lucir su administración por una clase de box o por un concierto luego de la impunidad con que se protege a los responsables del desplome de la Línea Doce del Metro. Ahí hay muertos, ahí hay negligencia y mucha corrupción. Como gobernante sabe que se debe aplicar la ley. Ella y Florencia Serranía por decir lo menos deberían estar inhabilitadas laboralmente hablando y a disposición de las autoridades competentes.

Una treintena de fallecimientos en varios “incidentes” en el transporte público debería tener sus consecuencias. Y en paquete también está Ebrard hoy aislado por COVID. Se necesita un altísimo grado de irresponsabilidad el arriesgar a ciudadanos a un contagio de COVID sólo por imitar a López Obrador que se niega a usar cubrebocas y a aplicar los protocolos sanitarios internacionales.

Se les hace muy fácil engañar a la población minimizando las pifias en la aplicación de políticas preventivas. Dos de tres “corcholatas” están enfermas por tercos. Es necesario un amplio espectro de evasión para preocuparse por eventos deportivos masivos cuando en las calles de la ciudad la violencia se multiplica, continúa la anarquía y asaltos en el transporte público y no se resuelve la degradación ambiental.

Le he preguntado de frente qué ha ocurrido después del atentado a Omar García Harfuch y me responde que “ya se roban menos autos”. Estaríamos todos festejando competencias deportivas y cantando en la explanada del zócalo si esta ciudad y el país vivieran en paz, sin la sombra de los criminarles, sin entender por qué justifican que la droga se distribuya y consuma en Tláhuac, Tepito y Santo Domingo y reconociendo que el Cartel de Sinaloa opera y sólo eso en la gran capital.

La vendimia de todo lo ilícito está en La Merced y atrás de Palacio Nacional y Sheinbaum sabe y muy bien cómo extorsionan a los comerciantes informales con el uso de suelo.  No hay que ir a San Cristóbal de las Casas.

Pero ella está satisfecha porque a los pobres les da circo y eso la convierte en popular, porque siendo portadora del COVID le encanta codearse con el pueblo para que le griten “presidenta”. ¿Sabe usted, amigo lector, de algún estadista (no político improvisado y de paso) en el mundo que invite a su población a abrazarse, a no usar cubrebocas y a acudir a manifestaciones masivas en plena ola de COVID Pues aquí la Sra. Sheinbaum es un claro ejemplo? Total los muertos también valen para que siga la 4T.