Carlos Ramos Padilla

Los pendientes, frentes abiertos del presidente se acumulan, aunque parece que se olvidan. Las mañaneras pretenden marcar línea y agenda y eso permite desviar la atención de muchos asuntos inconclusos.

Emilio Lozoya ya pasó de primera plana a interiores y a espacios de desperdicio; lo mismo la Línea 12 y la impunidad de Sheinbaum, Ebrard y Serranía; la aprehensión de Garcia Luna y del Chapo; la exoneración del General Cienfuegos; la liberación de Ovidio Guzmán, el culiacanazo y el encuentro con la madre de Joaquín Guzman; la explosión en Hidalgo por los huachicoleros; la recesión económica; el abierto apoyo a Trump; el ridículo en la CELAC; el escándalo de Isabel Arvide; las “aportaciones” de Pío; la boda de Cesar Yáñez; la sobreventa de ventiladores contra el COVID del hijo de Bartlett; la ineficacia en la investigación de los 43 normalistas de Iguala; la venta del avión presidencial; la corrupción del aeropuerto de Texcoco; el juicio a expresidentes; las inundaciones a poblados pobres en Tabasco; las adjudicaciones directas que involucran hasta al Ejército Mexicano; los ataques al INE y a la UNAM; en fin, una cadena de eventos todos abiertos, ninguno cerrado pero que han servido para mantener a la sociedad expectante, inquieta y enfadada.

¿Quién ya habla de la boda de Santiago Nieto y de todo lo qué hay detrás de ésta? ¿Quién mantiene en mente a Evo Morales? ¿Alguien piensa en ofensivas declaraciones de Paco Taibo? ¿Alguien menciona ya las irregularidades en Notimex o en la CONADE? ¿Alguien reclama la promesa de bajar las tarifas eléctricas y a la gasolina? ¿Alguien siquiera recuerda las casi 300 mil muertes por la pandemia ante un presidente que se niega a respetar los protocolos sanitarios y mantiene a un inepto como Lopez Gatell?

Y estos son apenas unos ejemplos de cómo está el país y sin ningún avance. Hay cuatro elementos que ponen en riesgo la estabilidad, son: la pobreza creciente, la violencia fuera de control, el propósito de radicalizar a la política y a la sociedad y el pulverizar a la economía. Lo preocupante es que históricamente estamos viendo cómo se quiebra a la oposición y como nunca (en un régimen disfrazado de izquierda) se la da un absoluto poder al Ejército en donde los más beneficiados son los de alto rango mientras a la tropa no le caen las migajas de la abundancia superior.

¿Alguno se ha preguntado en qué situación se encuentran los científicos y académicos perseguidos por el gobierno? ¿Alguno se acuerda de Rosario Robles? ¿Alguno recuerda el fusilamiento de la familia Le Barón? ¿Sabe alguien en que acabó el “hackeo” de los sistemas de seguridad de Pemex? ¿Alguien ha oído algo sobre las explosiones en infraestructura de Pemex e incendios en instalaciones de CFE y el Metro? Se acuerdan ¿De los Panamá Papers? ¿Alguno ya se enteró de la conclusión en las investigaciones del helicopterazo en Puebla donde murió Moreno Valle? ¿Alguien se ha percatado de los constantes secuestros a las casetas de peaje en todo el país? Ahí están todos abiertos, repito, ninguno cerrado. ¿Quiere usted sumarle algunos más?