Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

La izquierda radical y contestataria ha emprendido una jornada propagandística intentando convencernos de que no hay oposición en el país, que los partidos políticos están debilitados y divididos y que ningún personaje es competitivo. Lo he escrito y sostengo.

Bueno pues con cuatro ejemplos señaló que tengo razón en no creer esas patrañas. En las elecciones intermedias perdieron en el legislativo y la mitad de la CDMX; en el truco del enjuiciamiento a expresidentes el país no les siguió el juego; en la revocación el 80% de los mexicanos guardaron un digno silencio ante el engaño; y, con la Reforma Eléctrica el frenón al presidente fue más que evidente.

Pero voy más allá. Que no pierdan de vista a Xóchitl Gálvez en la contienda de la CDMX, y en lo federal la baraja es amplia como opositores, aunque no necesariamente como candidatos: Lorenzo Córdova, Luis Donaldo Colosio, Enrique de la Madrid, Mauricio Kuri, Enrique Alfaro, Ricardo Anaya. Mauricio Vila, entre otros. Y en dos Estados del país la fuerza es más notoria, en el Estado de México y en Quintana Roo.

 Ana Lilia Herrera, Ernesto Nemer, Alejandra del Moral y Enrique Vargas del Villar los mexiquenses que pudieran perfilarse por su consistencia y resultados y en Quintana Roo, Laura Fernández y quien llama la atención es Leslie Hendricks quien en el aniversario de la fundación de Cancún fue severa pero cierta en sus apreciaciones cuando dijo :

“La seguridad es un tema que merece nuestra atención y esfuerzo, Cancún está en riesgo si no actuamos unidos y corregimos el rumbo que ha tomado por la mala conducción de gobierno, no queremos un destino turístico descarrilado por la delincuencia, como los ejemplos de Acapulco, Michoacán y los que se ven entrar en esa dinámica”.

En estos últimos días dos damas aquí mencionadas han sobresalido por su categoría y convicciones: Ana Lilia Herrera en la defensa de un proyecto energético digno para el país (por cierto, nunca ha perdido una elección) y Leslie Hendricks proponiendo proyectos viables en materia de seguridad y protección ciudadana. Y no es materia de género sino de talento y vocación. Así, queda demostrado en un principio que si hay oposición y posición y que del otro lado las acusaciones, las mentiras, los altos registros de inseguridad y los candidatos reciclados y bajo sospechas de corrupción permitirán abrir espacios para retomar un camino confiable y estable.