Carlos Ramos Padilla

Tanto el gobierno federal como el de la CDMX continúan manejando el conflicto de la pandemia con sobrada irresponsabilidad. El presidente hace un llamado a la población a llenar la plaza del zócalo para un evento de carácter político y la jefa de gobierno festina la celebración del Maratón en la capital cuando en el mundo se da la alerta por una variante del COVID (Ómicron) y el pronóstico de lo que llaman una cuarta ola de la pandemia.

AMLO y Lopez-Gatell insisten, por presiones políticas, en mantener en verde el semáforo preventivo y con esto permitir el desarrollo de todas las actividades en un “normalidad” sin protocolos. Por el momento se han detectado contagios por la nueva variante en Botsuana, Sudáfrica, Canadá, Reino Unido, Bélgica, Alemania, República Checa, Italia e Israel.

La Organización Mundial de la Salud informa que aún no se tienen datos con certeza de la gravedad, fuerza y consecuencias de esta nueva variante, pero se pide extremar precauciones y evitar aglomeraciones, no saludar de beso y/o abrazo, lavarse las manos con frecuencia y usar como primer paso el cubrebocas.

La jefa de Gobierno aseguró que trabajan en coordinación con la Secretaría de Salud del Gobierno de México para su detección en la capital del país. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ocupada en su futuro político y gozando de portadas prefabricadas para El País, pidió a la población no alarmarse hasta conocer cuáles son las nacientes condiciones.

Confirmó que trabajan en coordinación con la Secretaría de Salud del Gobierno de México para su detección en la capital del país sin dar más detalles. Informó que a la Secretaría de Salud capitalina le corresponde la revisión epidemiológica en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México por lo que han reforzado los procedimientos “a nosotros nos corresponde la revisión epidemiológica en el aeropuerto, se está haciendo un reforzamiento por parte de la Secretaría de Salud, pero sobre todo la coordinación con la Secretaría de Salud del gobierno de México, ellos son los que hacen el análisis”, y nos preguntamos, desde cuando el gobierno local tiene injerencia en una zona federal como lo es el aeropuerto.

Por cierto, he dado pruebas y comentarios acerca de que en la terminal aérea no existe ni Tun mecanismo de control sanitario. Los turistas nacionales y extranjeros se aglomeran en las salas de espera, en los pasillos, en tiendas y restaurantes, pero más aún, nadie presenta un documento verificando su estado de salud al ingresar al país.

La gente se atropella en las bandas para recoger sus maletas y abandona al aeropuerto sin mayores requisitos. No hay sanitizantes, no hay médicos, no hay funcionarios de protección civil, no hay nada, entonces, cómo es que se están “reforzando” las acciones. Y lo mismo ocurre en terminales camioneras, en paraderos del transporte público, en centros comerciales y volveré a insistir, en la frontera sur del país en donde han penetrado miles de extranjeros sin detección sanitaria ni investigación de seguridad nacional.

Hasta el momento no se han cancelado peregrinaciones por el 12 de diciembre, bares y restaurantes estarán abiertos durante las posadas, las fiestas decembrinas sin establecer ni la sana distancia…

Suman 3 millones 883 mil 842 personas infectadas y 293 mil 897 fallecimientos (307 mil con muertes sospechosas) y el gobierno aún espera información para medir consecuencias. Poner en riesgo de muerte a un semejante debe considerarse como un delito criminal, no establecer políticas públicas de salud como omisión, menospreciar y hacer sarcasmos de la pandemia como negligencia y abuso de poder.

El planeta está a la expectativa, en alerta, preparándose para disminuir las tragedias, aquí pues seguimos manteniendo a Lopez-Gatell y su encierro, terca conducta de autosuficiencia y burla. La senadora Lilly Téllez ahora como secretaria de la Comisión de Salud en el Senado citará a comparecencia a Lopez Gatell.

Lo reta a duelo público “el charlatán y los científicos”. Esperemos no reaccione como su jefe y evada el compromiso argumentando “falta de respeto a su investidura”.