Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

Desprendido de las amenas charlas siempre positivas y exitosas con los grandes Antonio “Toño” Moreno y Eduardo Brizio hoy (aún sin saber el resultado de Pumas/Seattle) trataré de una historia de triunfo y esfuerzo aún contra todas las adversidades. Podríamos estar de acuerdo o no con la personalidad de Hugo Sánchez Márquez (esa es nuestra opción) pero nunca atrevernos a arrebatarle la gloria que le ha condecorado (esa es su misión).

Y es de esas trayectorias donde debemos tomar ejemplo y aprender, siempre adelante, siempre aspiracionista, siempre vencedor. He tenido algunas oportunidades de compartir tiempo y espacio con Hugo, como aficionado desde las tribunas o compartiendo alimentos en Vivero Alto, Ciudad Universitaria, a invitación del entonces rector Juan Ramón de la Fuente. En esa ocasión coincidimos Rene Drucker, (QEPD), Arturo Elías Ayub, Hugo Sánchez (entrenador), el rector de la Fuente y un servidor.

Recuerdo que Juan Ramon se dirigió a Drucker y le sugirió “bajarle a tu soberbia” y dirigiéndose a Hugo le expresó “ni hables tanto nadie aguanta declaraciones diarias sin equivocarse”. Aplaudí y disfruté a Hugo como jugador y como entrenador. Vi su espíritu de compañerismo, era especialmente cariñoso y cortes con sus jugadores y los empujaba a la superación.

De ahí ganó prestigio al conducir a los Pumas al Bicampeonato de liga. ganando los torneos Clausura 2004 al vencer por penales 5-4 (marcador global 1-1) al Guadalajara y Apertura 2004 tras un global de 3-1 a Monterrey. Estando en el graderío escuché como algunos aficionados de la UNAM en su último partido como jugador le gritaban “ya retírate abuelo” y así se fue a España para que desde el anonimato y masivamente le dijeran “indio”.

Aun así, se condecoró como goleador y figura del Real Madrid en la segunda mitad de la década de los años 1980, club en el cual destacaron sus diez títulos conseguidos, Cuatro trofeos Pichichi al máximo goleador de la liga, Bota de Oro y dos Premio Don Balón. Con 516 anotaciones en 883 encuentros oficiales, es el futbolista mexicano con más goles en partidos oficiales de la historia.

Entre otras cosas generó la cultura de la “Pumomania” y logró que en el Santiago Bernabeu se entonara el “Cómo no te voy a querer”. Hugo ligó su actividad deportiva con la profesional logrando la titulación como odontólogo. Jugador que buscaba la excelencia llegando temprano al entrenamiento y continuando con sus ejercicios aun cuando sus compañeros ya se habían retirado.

Tenacidad y disciplina, pues. Egresado de Prepa 7 (ni modo lo hubiera ido mejor en Prepa 6), y recuerdo que fue nombrado embajador oficial de la FIFA / SOS para México, uniéndose a Wayne Rooney (Embajador de Inglaterra), Ruud van Nistelrooy (Holanda), y otros cincuenta jugadores en la recaudación de fondos de caridad para la FIFA.

Sufrió una tragedia en su familia a la muerte de su hijo, pero aun así sacó la casta y demostró su consistencia y rectitud. Repito, estas líneas las escribo aún si conocer el resultado del encuentro en Seattle, pero allá también está un grupo de jugadores, que sabe jugar en equipo, conoce la dimensión de la UNAM/Pumas y valora como muchos la estatura de mexicanos como Hugo Sánchez que siempre evadió la división, la confrontación y la bajeza del insulto. Sabe lo que es la adversidad, el reto y el desafío, y ya vemos los resultados.