Carlos Ramos Padilla

Este domingo se registró un accidente aéreo que pudo convertirse en una mayor tragedia. Tres muertos, el piloto y dos tripulantes, provocó el desplome de un helicóptero de uso privado en la alcaldía Coyoacán, al sur de la Ciudad de México.

Se trató de un helicóptero Bell 206JR III con matrícula XB-PIP operado por la empresa Helidom.

El accidente ocurrió cuando cayó sobre un taller mecánico ubicado en la avenida Del Imán y avenida Aztecas, en un predio invadido por la mafia del transporte y que pertenece a la UNAM.

Ahí estacionan y dan mantenimiento a camiones de transporte público. El titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la capital, Pablo Vázquez Camacho difundió en medios y redes sociales el percance, pero omitió información verdaderamente importante.

Primero porque se permite que un esposo federal que corresponde a la UNAM esté invadido. Dos, estas aeronaves vuelan sobre zonas con alta densidad poblacional a muy baja altura. Este domingo, como frecuentemente lo hacen, sobrevoló sobre la zona del estadio olímpico universitario a minutos de celebrar el partido de Pumas contra León.

Las autoridades estimaron un aforo aproximado a más de 22 mil personas. El helicóptero cayó muy, muy cerca del estadio y en un área con varios edificios de vivienda, del Centro Cultural Universitario, Perisur y a metros de la estación Universidad del Metro y del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED).

 Previamente Pablo Vázquez señaló que la aeronave no pertenece al agrupamiento de vigilancia Cóndores. Como en tierra el espacio aéreo presenta una serie de irregularidades y anarquía. Es muy frecuente observar el sobrevuelo de drones en el Perisur, Jardines del Pedregal, Jardines de la Montaña y San Ángel.

No se sabe si son aparatos propios de seguridad pública, si está levantando registros urbanos y de catastro o pertenecen a grupos de asaltantes que desde el aire vigilan la propiedad privada. De igual forma repito, helicópteros transitan por la ciudad sin orden alguno.

En varias ocasiones hemos denunciado el sobrevuelo de estos aparatos en eventos deportivos y de espectáculos. Este domingo murieron tras personas, pero la tragedia pudo magnificarse si el aparato hubiese caído apenas unos minutos antes y en el estadio universitario. Por lo pronto no se ha informado las causas del desplome.