Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen,  

se necesita una vida muy larga. 

Francisco de Quevedo 

Víctor Sánchez Baños 

Las señales son obvias. La consulta del próximo 1 de agosto, aunque no acuda el 40% del electorado a votar por el enjuiciamiento de los corruptos del pasado, aunque originalmente estaba dirigida a los expresidentes, es el punto de quiebre en la tregua que le dio Andrés Manuel López Obrador a Enrique Peña Nieto. 

Quizá fue una cortesía o agradecimiento por que Enrique le dio la banda presidencial, pero casi se cumplen 3 años de la administración de Morena en Palacio Nacional y necesita distractores cada más poderosos para desviar las críticas sobre muchos de sus funcionarios, empleados pues, que le han fallado a la 4T y en especial al Pueblo de México. 

A pesar que el expresidente Peña Nieto, se la pasa feliz viajando por el mundo y publicando fotos con su novia, debe estar escuchando pasos por la azotea. 

Y, precisamente, las señales que se mandan desde Palacio Nacional, pero en especial desde las oficinas de Santiago Nieto, en la UIF, así como de la FGR de Alejandro Gertz Manero, no son precisamente “abrazos”, sino investigaciones serias sobre su equipo más cercano. 

Le mandaron varios buscapiés a Luis Videgaray, exsecretario de Hacienda y de Relaciones Exteriores, así como el más cercano amigo de EPN. 

Después se fueron con toda la furia contra Rosario Robles, exsecretaria de Sedesol, a quien tienen refundida en prisión debido a que no denuncia a funcionario peñistas involucrados en la llamada “Estafa Maestra”. 

Emilio Lozoya está en la lista de espera, a quien lo tratan con algodones para no molestarlo en una cárcel por el moche de 10 millones de dólares para la campaña de Enrique, desde Brasil con Odebrecht. Emilio es una veta de información sensible del primer círculo de Los Pinos en el sexenio pasado. Es quien le ha dado a Getz información de cuando menos 20 personajes cercanos al expresidente priista. 

Recientemente, acusaron de enriquecimiento inexplicable del exsecretario de Economía, Ildefonso Guajardo. Le detectaron ocho millones de pesos que la autoridad desconocía su origen. 

Sin embargo, sabemos que hay expedientes en la UIF y la FGR, de materialmente todos los funcionarios clave de Peña y que, obviamente, lo involucran en asuntos que podrían tipificarse como delitos. 

Los expedientes están en torno a Aurelio Nuño, José Antonio Meade, José Antonio González, Alfonso Navarrete, Luis Miranda, Rafael Pacchiano, Gerardo Ruiz Esparza (RIP), Emilio Chuayffet, José Narro, Jesús Murillo, Elías Beltrán, Carlos Treviño, Francisco Rojas, Enrique Ochoa, José Reyes Baeza, entre otros. Muchos más. 

¿Por qué ir contra Peña Nieto, si la consulta es sobre los corruptos del pasado?, (conste que no habla de los corruptos del presente). Porque la mayoría de los delitos cometidos en ese sexenio no han prescrito. 

Imaginen una cadena de investigaciones que dé a conocer el equipo de Gertz sobre funcionarios del pasado y de Peña Nieto. Sería algo inédito en la historia del país que un presidente en el poder se fuera contra los potentados del pasado. 

Si de elementos se habla, la FGR y la UIF, tiene a desbordar. Veremos lo que ocurra antes del 1 de diciembre que cumple AMLO 3 años en el poder. Las sorpresas se darían pronto.