Nunca he cometido ningún error en mi vida;
al menos, ninguno que no haya podido justificar después.
Rudyard Kipling
Víctor Sánchez Baños
El estudio hecho por la UNAM, “Impacto de los determinantes sociales de la Covid-19 en México”, exhibe un desastre en el manejo de la pandemia.
La UNAM, la única institución que realizó un estudio estadístico serio sobre el coronavirus que ha sido una tragedia mundial, arroja resultados devastadores sobre quienes fueron las principales víctimas de la pandemia y cuyas cifras oficiales, están muy lejos de la realidad.
Si tomamos el modelo centinela que uso al principio de sus conferencias de prensa el responsable de enfrentar la pandemia por México, Hugo López-Gatell, hablaríamos de ocho veces de más víctimas.
La puesta en marcha de este modelo, representaba la manera más cómoda para que el gobierno no gastara en pruebas para detectar el coronavirus SarsCov2, pero se convirtió en la burla internacional, ya que solito, Hugo, se puso la soga al cuello.
La teoría de López-Gatell, implicaría que, a las cifras de hoy, hablaríamos de más de 17 millones de contagiados, si usamos las cifras oficiales. A ello, se suman 500 mil muertos en exceso, de acuerdo a las tendencias anuales que tiene el INEGI, y que se mantenía, hasta que vino la crisis sanitaria por el Covid-19. Así nos acercaríamos ¡al millón de muertos en unas semanas!
Pero, el estudio de la UNAM, es contundente y exhibe la estrategia tomada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, motivo por el cual se coloca entre los 5 gobiernos más incompetentes para frenar la pandemia que “oficialmente”, ha matado 221 mil personas desde que empezaron a contar los fallecidos a finales de marzo del año pasado.
Con 9.2% de mortalidad de los pacientes con Covid, en México, tiene la tasa de letalidad más alta del mundo. Estimaciones recientes muestran que probablemente ha ocurrido 617 mil muertes, a la par de Estados Unidos e India, ambos países con poblaciones mucho más grandes. Vaya “orgullo”.
En ese mundo de muertos, muchos que no fueron contabilizados por que fallecieron en sus casas o no le colocaron en sus actas de defunción el motivo real del deceso.
La fría estadística habla que la mitad de los muertos “oficiales”, perecieron en el IMSS, 2% en hospitales privados y el resto en sus casas. Esto representaría más del 50%. Los dramas de la Covid fueron en las recámaras o los cuartos de los más pobres del país.
Ese es el tamaño de la tragedia. Los más pobres.
El reporte hecho por la Facultad de Medicina de la UNAM revela que el 94 % de los mexicanos muertos por la Covid-19 eran obreros, amas de casa y retirados con condiciones económicas adversas, y la mitad no terminó la primaria.
Esto, me lleva a la reflexión que hizo el chofer del taxi que de un viaje me llevo a mi casa: “de las 4 empresas de taxis del aeropuerto, con más de 1,400 trabajadores, más de 127 murieron. No había de otra. Teníamos que trabajar y andar en taxis es enfrentarse al coronavirus mañana, tarde y noche. Todos los muertos dejaron a familias en la orfandad y nadie de los políticos reflexionó lo que pasaba ahí”. El 9.2% de los taxistas murió.
De esa manera se aterriza en la realidad del día a día, la estadística y el verdadero impacto de la pandemia en el sentimiento de la sociedad. Algo, que no entiende la clase política que está emborrachado en las elecciones y en promesas vanas.













