Pedro Flores
Las elecciones ya fueron, Morena repetirá la frase de siempre, “si gano es legal y si pierdo es fraude”, porque como dice Ricardo Monreal: “El INE y el TEPJF fueron creados para que no haya democracia” y el dirigente de Morena, Mario Delgado, adelantó que al final de este proceso -gane quien gane- reformarán el Instituto Nacional Electoral. El líder del oficialismo no descarta que el Gobierno retome la organización de los comicios, más claro ni el agua.
En Estados Unidos se llama Fast Track, en nuestro país se denomina “al vapor” y eso es lo que está haciendo Monreal el líder de los senadores de Morena, quien ya dio a conocer que su instituto político ya prepara el proyecto para una reforma electoral profunda.
En otras palabras Morena quiere que todo sea a modo, les dolió mucho la cancelación del registro de 49 de sus candidatos, que no llenaban los requisitos legales para serlo, y parafraseando una frase de las mañaneras afirma que, “un gran porcentaje de ciudadanos cree que el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) son contraparte y no están actuando con imparcialidad y objetividad”, claro no dijo que esos órganos ahora cuestionados avalaron el triunfo de AMLO.
“Por eso, afirmó, una vez que concluya el proceso electoral será inevitable una reforma, que someta al principio de legalidad a los órganos electorales, al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, las salas regionales y los tribunales locales en materia electoral” y agregó que “en el proceso electoral vigente se van a erogar más de 40 mil 000 millones de pesos”… Y se queja y critican las prácticas del viejo priismo.
AMLO continuará con su guerra contra las instituciones, nunca le han gustado. Él entiende el gobierno como el ejercicio de un solo hombre sin contrapesos. Tiene en la mira al Poder Judicial, al Banco de México y al INE. Uno le garantiza actuar por encima de la ley, otro el control económico y el último le avala hacer todo lo anterior sin perder las elecciones. Va a buscar controlarlos, ya sea absorbiendo sus funciones.
El menosprecio de AMLO a la desaceleración económica, los oídos sordos a las víctimas de la violencia del crimen organizado, el desdeñó los reclamos por feminicidios y desestimó la letalidad de la pandemia y la negligencia criminal en la Línea 12 en donde su negativa de asistir a la zona de desastre y su frase de “no politicen la tragedia” cuando el pedía cárcel para quien cometiera un error en el pasado, cayó muy mal entre los votantes.
Todos los millones “ahorrados”, con la cancelación de diversos fideicomisos, programas, rifas de aviones confiscaciones, etc., que han sido canalizados a las elecciones, sus críticas a los neoliberales, a los conservadores y obviamente a los medios de comunicación han creado mucha animadversión en muchos sectores; su aparato propagandístico, tal vez haya logrado buenos resultados para su causa, pero estas acciones no han sido invisibles a nivel mundial.
La imagen de nuestro primer mandatario en el extranjero no es lo que él deseara, hace unos días, el presidente Andrés Manuel López Obrador ocupó la portada del semanario The Economist bajo el título de “El falso Mesías de México”, también la publicación francesa Le Monde la que se refirió al Ejecutivo por ejercer un “hiperpresidencialismo” que afecta las elecciones en el país.
La caldera del diablo está encendida, esperamos que no haya la violencia por los pleitos postelectorales que se avecinan, ante un “desgastado oficialmente” INE y TEPJF situación que nos hace recordar la frase de que: “Morena nunca pierde y cuando pierde arrebata” y no digamos para muchos la frase Consummatum Est».















