• Robo a Pemex y el fraude fiscal con combustibles alcanza niveles de Estado

Miguel A. Rocha Valencia

El robo de millones de petróleo y refinados a Pemex denominado huachicol y la importación ilegal de al menos 145 millones de barriles de 160 litros de gasolinas y Diesel con un desfalco al fisco por al menos 750 mil millones de pesos, no se explica sin la acción concertada de al menos siete dependencias públicas, empresarios transportistas, agentes aduanales y desde luego sin el conocimiento de la más alta autoridad de México.

Sin lugar a dudas, este gigantesco negocio por el cual se quiere hacer pagar a un exgobernador panista y mandos medios de la Marina, debió ser del conocimiento del profeta de la 4T quien reconoció que una trama criminal como lo es la del huachicol sólo podría realizarse con el conocimiento del presidente de la República.

Las cifras contabilizadas por Francisco Barnés de Castro, exrector de la UNAM y doctor en ingeniería Química por la Universas de Berkeley y datos obtenidos con inteligencia artificial precisan que fue en la administración pasada cuando se detectó el “brutal aumento” del huachicol y el fraude fiscal con hidrocarburos, donde aun no logran contabilizarse los robos y contrabandos de gas.

De lo mencionado que entró a México en al menos 79 buques-tanque como el Challenge Procyon, entres el 50 y 60 por ciento lo hicieron a través de los puertos de Altamira y Tampico por el Golfo de México y Ensenada y Guaymas por el Pacífico, así como las aduanas terrestres principalmente las tamaulipecas donde pasan el 25 al 30 por ciento en carros ferrocarril y del 15 al 20 por ciento en autotanques.

El volumen y la logística del robo de hidrocarburo para refinar el Estados Unidos, es otro rollo que no se ha calculado pero podrían explicar las pérdidas de Pemex por más de 800 mil millones de pesos, para posteriormente ingresarlo al país convertido en gasolinas o Diesel. En ese segmento de la trama se menciona al “Rey del Huachicol” Sergio Carmona Angulo quien fue asesinado en una barbería de Nuevo León y su hermano se entregó al FBI de Estados Unidos.

A este personaje se le ligó con Morena y se afirma que del negocio donde estaba el líder del partidazo, Mario Delgado Carrillo salieron recursos materiales, efectivo y logísticos para apuntalar campañas de sus candidatos en siete estados dela República incluyendo Tamaulipas, Sinaloa y Sonora.

A cambio, paradójicamente, el gobierno federal entregó a Carmona Angulo un contrato por 22 millones de pesos para distribuir el combustible con las 600 pipas que adquirió el gobierno precisamente para combatir el robo de hidrocarburos y desde luego la impunidad para seguir ordeñando los ductos de Pemex. Esa fue la operación interna.

Pero para la operación internacional, se requirieron auténticas flotas de barcos y es ahí donde se menciona al “señor de los buques” Roberto Blanco Cantú, además de trenes completos y empresas de transporte terrestre (pipas) donde podrían estar involucradas algunas de las 600 del bienestar que se compraron precisamente para combatir el tráfico de combustibles ilegales y que operaba el asesinadito Rey del Huachicol.

Tan solo de Diesel se calcula que han ingreso al país 141 millones de barriles que se suma a las gasolinas y todo eso a partir del segundo año de la 4T al frente del gobierno de México precisamente cuando el prócer cuatrotero anunció su mentada lucha contra el huachicol, pero tal vez vio tan jugoso el negocio que decidió hacerlo institucional y sacar de ahí recursos negros para financiar campañas políticas como se ha hecho desde entonces.

Y ahora quieren culpar de toda esa trama a un empresario que ni siquiera llega a ser mediano y a un par de hermanos cuyo peor delito es ser sobrinos de un exsecretario de Marina.

La verdad es que todo apunta al dueño del negocio que supuestamente vive en La  Chingada y del huachicol y fraude fiscal saca para continuar su operación política y hacerse justicia acumulando dinero a través de sus operadores también de apellido López.  Este negocio es muy grande para que en el gobierno no se conociera y por eso se afirma que es un crimen de Estado, o a la mejor no. Solo como ejemplo está lo que ocurría en la Refinería de Dos Bocas donde se sacaba petróleo y refinado protegido por la policía al servicio del Cártel de La Barredora, esa de Bermúdez al que desconoce Adán Augusto López  y desde luego gente de la fábrica.