Miguel Ángel López Farías

Del capítulo del “solitario de Palacio” pasaron a el “paranoico” de la presidencia. Un rasgo que muchos en el primer círculo han padecido, los damnificados de la belicosidad del mandatario son varios. Solo con recordar los nombres de quienes le han renunciado bastaría para “tantear” el ambiente.

Peligrosamente, Andres Manuel, está viendo demasiados fantasmas, sospecha de traiciones y está escuchando a todo aquel que le mueva la imaginación conspiracioncita, de ahí que su báculo se estrelle en la espalda de los que cree los van a traicionar o los que muestran un mínimo de opinión contraria a los dictados del líder.

En el gabinete se viene presentando una verdadera competencia por alcanzar el oído del presidente, obtener su atención y tras una serie de palabras y mensajes acordes con el pensamiento del jefe ir conquistando sus favores, decir lo que el presidente quiere escuchar ha sido un recurso muy usado, que no ayuda a mantener la cabeza fría.

Chisque usted: ahora sabemos que la grotesca actitud del fiscal Gertz Manero en contra de 31 académicos del CONACYT tiene otros resortes, los cuales nos llevan a figura de la directora de este organismo María Elena Álvarez Buylla, quien en un ataque mucho muy personal en contra de Julia Tagueña, coordinadora general del foro consultivo y tecnológico, dirigió sus misiles por un “jaloneo” generado por el presupuesto para dicho evento.

Álvarez Buylla demandó penalmente a 31 hombres y mujeres de ciencia por asuntos viscerales, pero tuvo el tino de “calentarle la cabeza“ al presidente, quien, leal a su desprecio por la clase media y todos aquellos críticos que desde la intelectualidad o la investigación le han señalado sus errores, hizo suya el ataque y ordenó a el fiscal Gertz Manero (tal y como lo cuenta el periodista Raymundo Riva Palacio) ir con todo en contra de los investigadores, un asunto que le ha generado una crisis tremenda a el mandatario, pues ha logrado cohesionar a muchos sectores que incluso lo apoyaron para llegar a la presidencia.

El perverso oficio de la directora del CONACYT potenció la alucinación de un personaje que ya ve “sombras “por todos los rincones.

Pero este mismo mecanismo lo aplica López-Gatell al haberse convertido en un vulgar susurrador de complots y golpes de estado, o fue el caso de los que señalaron a Ricardo Monreal como el autor de la derrota de morena en la CDMX, alguien, con conocimiento de las debilidades en el oído presidencial sabe cómo calentarle la cabeza a un político que ya puede ser diagnosticado con “deliriums tremens“. O el comienzo del fin de la borrachera sexenal.