Si bien difieren ampliamente en los diversos

 pequeños trozos que conocemos,

en nuestra infinita ignorancia todos somos iguales.

Karl Popper

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

La conferencia mañanera pudo haber sido un gran instrumento de comunicación entre López Obrador y la ciudadanía, como bien refería el Pejelagarto no hay algo parecido en ninguna otra parte del mundo, el único antecedente es una conferencia similar por el mismo López cuando fue jefe de Gobierno del Distrito Federal, desde ahí dictaba la agenda y se enganchaba a Vicente Fox, era una buena herramienta propagandista y desde ese lugar se escuchó por primera vez los gritos que el tabasqueño era víctima de un “complot”.

Las mañaneras son un conjunto de rutinas que no aportan nada nuevo y que ya no sirven ni para defender las acciones del presidente. El vocero presidencial Jesús Ramírez Cuevas con la creación de sus comunicadores terminó por prostituir la conferencia, a pocos reporteros se les da la palabra y enfurecen cuando alguien pregunta fuerte, inmediatamente saltan los zalameros para desviar la atención de lo verdaderamente periodístico. Lo peor es que someter al contacto cotidiano a los medios de comunicación le ha ocasionado un gran desgaste a López Obrador que contesta todas y de botepronto metiéndose en embrollos.

No se le puede negar al caudillo del Palacio Nacional que tuvo muchas trabas para quitarse la camisa de fuerza con preguntas que llevan fuerte jiribilla, en canales de videos quedan los testimonios de cientos de entrevistas, pero poco a poco ha ido perdiendo el toque, ahora minimiza las situaciones, avienta chascarrillos que repite un día sí y el otro también, busca en las redes sociales para comparar la corrupción de antes, miente, y para responder pide le pongan cancioncitas de su paisano Chico Che, la realidad es que su discurso no alcanza para contestar ¿Por qué hackearon a la Sedena? ¿Cómo está su salud? ¿Qué pasó en realidad en Ayotzinapa? ¿Qué sucedió realmente en el “culiacanazo”?

Ante la crisis inminente que le provocó el grupo “Guacamaya” al robar y entregar 6 terabytes de información a su máximo rival Carlos Loret de Mola, han mostrado que no hay un solo funcionario, ninguno del equipo de Ramírez Cuevas puede manejar una crisis de tales dimensiones, es evidente que el presidente no puede y que está furioso. Ante la infiltración ningún funcionario dio la cara a pesar de que la Sedena gastó 58 mil 520.06 mil millones de pesos para que eso no sucediera, no quisieron dar una explicación seria, digna de un mandatario que no es corrupto y es humanista, su respuesta apenas una mueca y la descalificación para el reportero, pero el caso existe, muestra que tan vulnerable es la 4T y todos deberíamos estar preocupados.

Así con esa fragilidad que muestra López Obrador en todos sentidos nos vamos a terminar su sexenio, banalizando los problemas profundos, la crisis económica en la que nos hemos metido con una inflación de 8.76%, falta de empleo, aumento en tasas de interés que actualmente se encuentra en 9.25%, encarecimiento de combustibles, el desabasto de medicamentos, los 135 mil 345 muertos por el crimen organizado, la destrucción ecológica del Tren Maya, la refinería de Dos Bocas que tendrá un costo de 16 mil millones de pesos y para todo ello las respuestas son las mismas, son mis adversarios, son los conservadores, muecas y poner canciones, ese es el nivel del presidente que él mismo se convirtió en personaje menor al que le duele la información de un reportero.

Fiel al priismo más rancio, en el último tramo de su administración, López Obrador se va a quedar solo, en algún momento entenderá que pudo hacer lo que ningún otro y prefirió pelearse con los molinos de viento… Pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

Que paradoja que ante la militarización que avalan los que fueron oposición, todavía escriban “2 de octubre no se olvida”.

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.

Hasta la próxima.