Carlos Ramos Padilla

El gobierno de Estados Unidos es pragmático, monolítico e impositivo. El gobierno de México se quiere mostrar soñador, idealista y bonachón. Pregunto, ¿qué Trump no está reaccionando a las políticas públicas de Andrés por abrir frontera a los nómadas migrantes? Trump ha lanzado serias advertencias sobre las violaciones en nuestra frontera donde pretende construir un muro.

Andrés por su parte, se salta todas las disposiciones sanitarias y de seguridad y hace porosa la línea en el Suchiate y recibimos a placer hasta africanos, cubanos y haitianos.

Trump pretende que los caminantes no pasen de la línea divisora. Aquí en México se les otorgan visas, salvoconductos y hasta trabajo y estancia de temporal a permanente. Como vemos son dos visiones encontradas con muy distintos intereses e interpretaciones de soberanía. Allá la campaña se cimentó en volver a hacer grande a América (Estados Unidos).

Aquí, “amor y paz, amnistía y al diablo con las instituciones”. Ante los frecuentes ataques, todos ellos majaderos, hacia nuestro país, la sociedad civil organizó una marcha por Paseo de la Reforma en apoyo a la administración de Peña Nieto.

No era partidista, menos política. Era mostrar una sensación de unión como mexicanos, era exhibir fuerza de Estado, era hablar por la democracia, por la soberanía y por nuestros derechos. Peña Nieto minimizó ese apoyo público, lo agradeció pero no más allá.

Ahora López Obrador manda como cabeza a Ebrard quien está semana habrá de definir una posición (es su obligación) franca y decidida de nuestro país. Mal empezamos cuando advierte de entrada que llevamos ventaja porque somos “países amigos” copiando a la emoción del tabasqueño.

Ante esto Trump declaró, “queremos acción no pláticas”. Y no es para menos. Trump no olvida cuando AMLO prometió como respuesta al muro estadounidense colocar una cadena humana, todos vestidos de blanco. trump conserva un ejército poderoso que está dispuesto a “sembrarlo” en el Río Bravo.

Aquí AMLO tolera que nuestros soldados sean azotados y humillados por pobladores que no reciben ni sanción ni castigo. Si hay enormes diferencias. Sabemos que lo que le exigimos a Trump para los nuestros que ilegalmente cruzan la frontera, hablo de derechos humanos, nosotros en Chiapas no garantizamos ni salvar su vida ya que lejos de sobornos, abusos e injusticias, quienes primero los reciben son los elementos del crimen organizado.

Allá a cualquier sujeto que comete un delito se le aplica lo que llaman the rules of the law. Aquí, pueden desaparecer varios migrantes en Tamaulipas por secuestro de polleros, fusilarlos en San Fernando o dejarlos morir al interior de una caja de un tráiler y con una declaración pública de “llegaremos hasta las últimas consecuencias” se acaba el problema.

Es difícil que Estados Unidos se rinda ante la posición de México. Ya vimos que son capaces de hasta anular el Tratado de Libre Comercio para aplicar sanciones arancelarias cuando así se les antoje. Ahora falta saber que lleva Ebrard en el portafolios.

Esperemos no un cargamento de discurso mareadores y populistas y que al saludar a Pompeo no lo haga con un “peace and love”.

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