• Bajan crecimiento al 1.2, cae petróleo e inversión

Miguel A. Rocha Valencia

Durante las administraciones de López Obrador y Marcelo Ebrard en el Distrito Federal, hubo un gran apoyo de grupos empresariales básicamente libaneses y judíos, más de estos últimos, quienes estimularon la construcción de los segundos pisos del Periférico y complejos inmobiliarios ligados a la Línea 12 del Metro.

Hoy, esos mismos grupos que se han visto afectados y hasta “agredidos” por las políticas federales, le dijeron “no” al presidente de la República, quien les pidió apoyo para reactivar economía.

No van a propiciar el crecimiento del empleo en sus empresas hasta en tanto no se modifique o al menos dé certeza la actual línea gubernamental en cuanto a la realización y asignación de obra pública, ya que las reglas cambian de acuerdo a lo que diga López Obrador. Los lineamientos que se seguían conforme a ley que incluía licitación, hoy es letra muerta.

Por el contrario, algunos de esos empresarios decidieron cerrar sus puertas ya que ven falta de claridad en las políticas económicas, donde una vez se licita, otras se invita, unas más se evitan procedimiento y se asignan de manera directa.

En reciente reunión, como aquélla donde 100 empresarios judíos (y un árabe, Gazi Nacif) ofrecieron a Marcelo Ebrard inversiones por decenas de miles de millones de pesos para desarrollar vivienda en Tláhuac, López Obrador pidió apoyo, pero se lo negaron.

Fue uno de los daños que dejó la cancelación del NAIM en Texcoco, ya que en su lógica, los inversionistas, entre ellos un mueblero (que cerró su empresa) comentan que si López fue capaz de tirar una obra de ese tamaño y endosar mayor deuda a los mexicanos, puede hacerlo con cualquier otra si no le gusta, aunque esté avanzada.

También hizo su efecto el que se entregara el 70 por ciento de las obras de infraestructura por asignación directa, que otras se dieran por invitación (Dos Bocas) y unas más de plano tengan etiqueta en Estados Unidos, (Tren Maya) y el plan (antiinmigrante) para el desarrollo del sureste con Guatemala, El Salvador y Honduras.

Esta falta de dinámica o caída en la economía trae como consecuencia que las expectativas de crecimiento se deterioren y que en una semana, los especializas consultados por Banxico presumieran un aumento máximo del PIB de 1.8 por ciento; que BBVA Bancomer predijera 1.4 y que el viernes HR Ratings de plano proyecte sólo 1.2.

Lo más bajo que pronostican los analistas es 0.8 por ciento. Eso si no ocurren otros problemas como los que podrían derivarse de la imposición de aranceles con que amenaza de Donald Trump.

Si eso se hace efectivo, habrá que buscar alternativas de mercado con gran rapidez, ya que incluso en términos petroleros, el panorama es de pronóstico reservado; el crudo mexicano quedó por debajo de los 60 dólares. Son números, aunque ya sabemos que en Palacio Nacional pueden tener otros datos.   0 \lsdqformat1

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