Cuando ves a alguien que vale,

debes pagar sin vacilar y darle una oportunidad.

Haruki Murakami

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Los bufones eran personajes que pertenecían a la corte de un rey, su actividad era simplemente hacer reír al monarca cuando este lo necesitaba, se valía de su ingenio, montaba obras, monólogos, ridiculizaba a los enemigos del reino, en algunos casos eran personas con deformidades o enanos, que, según la estética de la época, eso era motivo suficiente para burlarse de ellos. Pero cuando este chocarrero fallaba pagaba hasta con su vida.

Claro que también existe la interpretación de que, mediante la risa, el rey se volvía más humano, hay que recordar que durante la época medieval el monarca era una representación de Dios en la Tierra, y mediante el trabajo del bufón, este se volvía terrenal. Con el tiempo estos personajes se fueron transformando en diferentes versiones hasta hacer de las rutinas motivos culturales, se dio paso a los payasos, saltimbanquis, humoristas y más. Sin embargo, hay quienes añoran esos tiempos y se alquilan para la humillación.

Algo parecido es en lo que se han convertido varios de esos “reporteros” que acompañan la primera fila de la “mañanera”, le han perdido el miedo al ridículo y saben que entre más lo sean le agradarán más y más al jefe que da su aprobación con un ligero movimiento de cabeza, los pone a cuadro con preguntas a modo y listos para ridiculizar al que tenga la mínima pretensión de cuestionar con rigor al presidente, no tienen amor propio y a pesar de presumir a sus maestros de la escuela de periodismo, no aprendieron nada de la dignidad que se debe tener para ejercer este oficio.

Y claro, cuando se les da alas y no se les pone freno, vienen los sinsentidos como pedir que otros “reporteros” afines y dispuestos a lo mismo, participen en la sección “Quién es quién en las mentiras”, donde supuestamente se desenmascaran a periodistas que mienten o exageran, aunque lo escrito no sea mentira, es decir el ridículo dentro del ridículo. Desde hace tiempo no tenía una coincidencia con López Obrador y es que ante tal petición le pareció que no se trataba de ridiculizar a nadie, aunque claro que ese papel es del mismísimo presidente.

El Pejelagarto ya no esconde su descontento con los medios que critican a su administración, hay hasta amenazas veladas en contra de comunicadores que otros han hecho exaltando la bondad de López, pues en otros tiempos hubieran aparecido con moscas en la boca, claro que viene de un personaje cercano a los Bejarano que sigue con ese rencor desde los videoescándalos. Pero López Obrador no es ejemplo en los temas de libertad de expresión ahora se va contra el Reforma y El Universal que quisiera borrarlos de un plumazo, mientras aplaude a La Jornada.

Estamos alcanzando la mitad de la administración de la 4T y parece que López Obrador está desesperado por narrar su historia de éxito y no encuentra quien le haga segunda, por lo menos no los periodistas, los que trabajan con rigor y no están esperando agradar al monarca con rutinas chafas vendiendo la dignidad como bufón que califica de “culeras” las notas y el trabajo de otros.

Cuidado con la embestida anunciada por el presidente… pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

La jefa de gobierno sabiéndose la favorita del inquilino de Palacio Nacional se cotiza. No quiere saber nada de los alcaldes que no son de Morena pues dice que para eso está Martí Batres. ¿Será?

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Hasta la próxima.