Miguel A. Rocha Valencia

Una de las características del hampa del periodismo que definió el señor López Obrador, es decir una mentira “que algo queda” cuando se aclara. Entonces, él sería un hampón de la política porque todos los días miente o acusa sin sustento y “algo queda” en el imaginario colectivo, en el pueblo bueno, como aquello de “chayoteros” que finalmente no pudo sostener.

Mintió cuando dijo desconocer quien había filtrado la lista de los supuestos “chayoteros” donde estaba incluso Federico Arreola, dueño del portal o agencia SDP Noticias, mejor conocido como El Sendero del Peje, quien se indignó, ya no sé si por estar en la “lista” o darse cuenta que la mafia en el poder de antes, le daba menos que a otros. Nada más recibió en el sexenio peñista 153.5 millones.

Otro de los ofendidos de la lista es Ricardo Rocha con “sólo” cuatro millones 628 mil pesos y tal vez por eso, se atrevió a denigrase y tirarse al piso ante López Obrador en honor de quien dijo, le puso nombre a su nieto.

Al igual que otros distinguidos periodistas o “vacas sagradas”, Rocha acudió a Palacio Nacional a casi llorar su orfandad y manifestar de viva voz ser fiel seguidor y coincidir en ideales con quien hoy se alza como presidente de México.

De hecho le fue a pedir que no lo quiten como director del Canal del Congreso de la CDMX donde además es proveedor de servicios.

Al igual que López, presumió su casi indigencia pues solo tiene un modesto departamento donde invitó a tomar café a quien reveló, es su líder ideológico.

Al igual que el tabasqueño afirma que las dos empresas a los que lo ligan y que facturaron publicidad, no son de él, son de sus hijos. Rocha apenas tiene para mal comer.

Empero, reclamó que lo quieran despojar de la dirección del canal que en 2018 tuvo un presupuesto de 180 millones de pesos y para este año únicamente le asignaron 30 millones. Casi llora, qué vergüenza.

Pero no sólo eso. También se quejó de que lo traten con el mismo rasero de quienes si fueron favorecidos por la mafia del poder, esa que se fue, y por lo tanto, no debería estar en la lista, que ya se supo, si filtró el jefe de prensa de la Presidencia al periódico Reforma. Habían asegurado que esa lista no pasó por ahí.

Pareciera que las dichosas conferencias de prensa de Palacio Nacional son  tirarse al piso, declararse pejista y víctima de los que ya se fueron. Mejor no vamos, ni lo intentamos, al cabo no estamos en la lista, pero rechazamos que nos acusen de fifís o hampones del periodismo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here