Las verdades se convierten en dogmas

desde el momento en que comienzan

a ser discutidas.

Gilbert Keith Chesterton

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

En los últimos días, los propagandistas cercanos al presidente López Obrador, han recuperado la idea de un golpe de Estado (golpe blando), así lo han querido insertar en sus espacios y redes sociales, hablan de un complot sofisticado para debilitar al régimen de la 4T, no dan evidencias más allá de los dichos, de los fifís y conservadores, hablan de una mano siniestra que mece la cuna, pero no se aventuran a dar nombres, a señalar directamente porque saben que ante la falta de resultados eso deriva en una tomada de pelo como las más elaboradas teorías conspiracionistas de extraterrestres.

Para que quede claro, López Obrador es el mejor político que ha tenido el país en los últimos años, aguantó el desafuero en 2005, luego la campaña de “un peligro para México”, la intromisión de Vicente Fox en la elección del 2006, el plantón de Paseo de la Reforma, la campaña del 2012 y por fin su terquedad lo llevó a alcanzar la presidencia en 2018. Pero no es lo mismo hacer política desde la comodidad de la oposición a ser administrador público y ahí están sus números, crecimiento al 5%, muertos por la pandemia 315 mil 525, por el crimen organizado 112 mil 903, desempleo en 3.5%, niños muertos por desabasto de medicamentos mil 602 y una larga lista, esas son evidencias y ante eso nada que hacer. ¿Cuál golpe blando?

Seguramente existen personajes que se relamen los bigotes y que disfrutan la caída del tabasqueño, ahí están quienes entregaron los videos de Bejarano en 2004, o los que filtraron las imágenes de Eva Cadena conocida como “La Recaudadora”, “Martinazo” y Pío López Obrador hermanos del presidente recibiendo “aportaciones”, o los contratos de Felipa Obrador prima del mandamás, ¿Presentar eso en trabajos periodísticos es ser golpista?

La promesa de juzgar a los ex presidentes resultó una vacilada más, en el caso de la cúpula de “La Mafia del Poder” que tanto mentaba el Pejelagarto, la mayoría anda tan campante a excepción de Rosario Robles encarcelada no por corrupción ni la “Estafa Maestra”, sino por ejercicio indebido del servicio público. Emilio Lozoya por el caso de los sobornos para aprobar la Reforma Energética, que fue a dar a la cárcel por su imprudencia de ir a cenar al Hunan, el pacto de impunidad sigue intacto, ni a Peña Nieto, ni a Osorio Chong se les toca porque seguramente conservaron información privilegiada del que hoy es presidente y sus cercanos. Qué rápido se convirtió en la tapadera de aquellos mafiosos, entonces… ¿Golpe blando?

Si el pueblo está tan avispado como dice López Obrador y lo repite como mantra, si los resultados están a la vista de todos, si hay crecimiento, empleo, “servicios médicos como en Noruega o Dinamarca”, si ya se pacificó al país, no le debería preocupar los nombres de Claudio X. González, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, Carlos Loret de Mola o Roberto Madrazo, claro que la lista podría ser interminable y por supuesto que son personajes que fueron cercanos al poder y que perdieron privilegios. Pero por favor esos intentos deberían sucumbir ante el buen gobierno, ante el bienestar y el exterminio de la corrupción, pero como no hay manera y ahí está la evidencia pues gritemos que viene un “golpe de Estado”, un “golpe blando” y con esas narrativas peregrinas rescatar lo que no se ha conquistado con hechos.

Sí AMLO cuenta con esos 30 millones de ciudadanos que lo llevaron a la presidencia, ha conquistado a otros y tiene al Ejército de su lado, a quienes ha empoderado políticamente, económicamente, empresarialmente tanto que le puede resultar peligroso, bueno hasta lo hicieron que protegiera a Salvador Cienfuegos, ¿Qué le preocupa? ¿Golpe blando?, cuidado con las herencias que va a dejar López Obrador… Mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

¿Zacatecas en llamas? ¿Los Monreal una opción presidencial?

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.

Hasta la próxima.