Carlos Ramos Padilla

No estamos lejos del colapso, de una tragedia sin precedentes. El planeta en su conjunto da muestras acerca de las enormes transformaciones, cambios y heridas irreversibles que se Stan registrando.

Hay evidencias claras de las afectaciones en la agricultura, en los cambios climáticos severos en inundaciones causadas por el aumento de los océanos. El calor es más abundante y prolongado, los fríos y nevadas toma. Tintes catastróficos.

En ambos casos la muerte de seres humanos, de flora y fauna, la extinción de especies ya son eventos cotidianos.

La industrialización y la deforestación fundamentalmente, generan enormes cantidades de gases de efecto invernadero. Y es la quema de combustibles fósiles lo que contribuye a una aceleración de la destrucción.

En la siguiente estadística podemos observar a las naciones con mayor participación en la degradación por producir gases y tóxicos al medio ambiente: China con 30.3%, Estados Unidos con 13.4%, La Unión Europea con 8.7% (incluyendo al Reino Unido), India con el 6.8%, Rusia con 4.7% Japón con el 3% (nación que ha informado que al no poder almacenar más agua radioactiva en su territorio optará por arrojarla a los océanos), Irán con 1.8%.

MÉXICO en este listado se localiza en el sitio nada alentador del décimo tercero con una aportación de contaminantes del 1.3% cifra que podría aumentar dado que el gobierno actual se dispone a generar energía a través de elementos fósiles.

De acuerdo a los expertos en el tema, las pocas determinaciones para frenar el cambio climático han sido débiles y tardías. El daño provocado hasta hoy es irreversible pero la tragedia podría incrementarse a tal nivel como no se ha visto en los últimos tres millones de años de acuerdo a el más reciente informe de las Naciones Unidas publicado en febrero.

Por lo pronto hay serias esperanzas de corregir en algo el rumbo debido a que la presidencia de Joe Biden modificará los equivocados movimientos de Donald Trump en el sentido de dar la espalda a la cultura ecológica y los países aliados al bloque norteamericano sólo constituido por Canadá y Estados Unidos (MÉXICO no está considerado por la insistencia del uso del carbón) tomarán acciones más contundentes como ya se probó al frenar el daño a la capa de ozono y reducir notablemente el hoyo abierto en la parte superior de la atmósfera.

No hay tiempo ni momento hoy para señalar que ya pisamos el freno e inicia la reconstrucción, no, es dramático el avance de la demolición de la naturaleza que hemos emprendido. Los esfuerzos deben ser gigantescos y rápidos.

Los gobiernos deben enfocar sus planes de estudio a redimensionar la cultura de la protección ambiental y ecología. Incluso nuestros hábitos de alimentación deberán alterarse para evitar los sobre consumos de especies en flora y fauna.

Hay quienes no se toman en serio estas advertencias, quienes intentan gobernar a base de residuos tóxicos, quienes en su miopía piensan que cuando una especie animal desaparece no pasa nada, y la verdad, es que si está pasando y mucho.

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