Para tener éxito,

solo planificar es insuficiente.

Uno debe improvisar también.

Isaac Asimov

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Reza el dicho popular “dime con quien andas y te diré quién eres” se le podría aplicar al momento que vive Andrés Manuel López Obrador y su 4T, en plena víspera electoral, dos personajes que lo conocen y muy bien le recetaron la posibilidad de que su gobierno viva en un pacto con el crimen organizado. Aquí se lo dije, mientras el país arde, López Obrador defiende a la delincuencia en un falso humanismo, que realmente es conservadurismo, luego, furioso y fuera de sí, receta la frase que ya quedó para la posteridad “no me vengan con el cuento de que la Ley es la Ley” en una esquizofrenia política que brota de Palacio Nacional.

López Obrador se convirtió en cómplice de la “mafia del poder”, en la campaña del 2018 prometió que llevaría a juicio a todos aquellos que hicieron daño al país en una clara referencia a los tres sexenios anteriores, es decir juicio para Vicente Fox que hizo todo para que no llegara a la presidencia en 2006, Felipe Calderón que asegura López que le robó la presidencia y Peña Nieto con su gran estela de corrupción, en lugar de eso prefirió mirar a otro lado y se inventaron una consulta que no fue vinculante. Pero durante la campaña presidencial se habló de un pacto de impunidad con Enrique Peña para que no fueran tocados, por lo menos él y sus cercanos, con las acciones cotidianas de López se puede inferir la existencia de aquel acuerdo.

Desde la llegada de la 4T y con la política del buen ejemplo de los de arriba, se impuso la política de la impunidad que se reafirmó el 17 de octubre del 2019 cuando López Obrador dio la orden de liberar a Ovidio Guzmán Loera, el hijo del mayor narcotraficante que ha dado este país, prófugo por muchos años, encarcelado en EU y sentenciado a no volver a ver la luz. Luego en una visita a Badiraguato, el presidente se acercó a saludar a la madre del capo, luego López instruyó a su equipo para que buscaran que el gobierno norteamericano les diera facilidades para poder verlo. Claro que el tabasqueño desestimó el encuentro y lo quiso hacer ver como un acto humanitario.

En las elecciones intermedias quedó de manifiesto la operación del crimen organizado, así lo aseguran especialistas en el tema y ahí quedaron las evidencias periodísticas donde Anabel Hernández, hizo hincapié en que la zona ganada por Morena también es conocida por ser el corredor de drogas del Cártel de Sinaloa, pero más aun la muerte de 102 candidatos en una violencia que no se había visto nunca, mientras el Pejelagarto orquesta un golpe contra el INE y los consejeros, en lugar de blindarlo buscan debilitarlo con una reforma a modo para sus candidatos y endeble para los abusos.

Así que varios personajes se han aventurado a calificar a la 4T de narcogobierno, a mí me lo dijo Manuel Clouthier en una entrevista para este medio. Ahora las declaraciones fuertes y contundentes de Porfirio Muñoz Ledo, que como dice el presidente bien que lo conoce, estuvo con él en toda su trayectoria para llegar a la presidencia, lo solapó con aquello del bloqueo en Paseo de la Reforma, le secundó con su presidencia legitima y le ayudó a construir su movimiento. Fue Muñoz Ledo quien le puso la banda presidencial, luego le dieron la espalda y se volvió incomodo al régimen, pero algo le debe conocer, Porfirio por edad y trayectoria se encuentra más allá del bien y del mal y también de la demencia senil.

Por su parte Francisco Labastida, candidato perdedor del 2000, dijo algo que no se podrá ocultar, que el PRI le ayudó a López con votos, eso fue producto de la política de puertas abiertas de Morena para el 2018, llegaron operadores de todos los colores, se pactó por todos lados, López Obrador sabía que era su última oportunidad y no la iba a desperdiciar, como El Fausto, era capaz de vender su alma para obtener su obsesión.

Así vamos, con impunidad y narcotráfico, con muertes y desplazados, con el presidente convertido en jefe de campaña y tratando de acumular poder y prolongarlo porque el sexenio tiene fecha de caducidad, pero el daño ocasionado será irreparable. Se lo dijo el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, no se sabe que es la 4T y se corría el riesgo de ser un sexenio perdido, lamentablemente tuvo razón… pero mejor ahí la dejamos.

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Hasta la próxima.