Sin frustraciones dolorosas

no hay acceso respetable a la bebida.

Carlos Monsiváis

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Se cumplen dos años de que Andrés Manuel López Obrador, ganara las elecciones del 2018. Morena se convirtió en un fenómeno que aplanó a sus contrincantes hasta prácticamente borrarlos, aprovecharon el marco de corrupción insultante en el que se convirtió la administración de Enrique Peña Nieto. Nadie puede negar que López es el presidente más votado, el que llegó con una legitimidad en un proceso limpio organizado por el INE.

Llegamos así a 24 meses de la 4T en el poder y han venido de más a menos como suelen ser los mandatos en México, pero este en particular ha sido estrepitoso. Las expectativas de combate a la corrupción fueron muy grandes, el crecimiento económico, rescate del campo, proyectos de infraestructura todo cimentado en una política social y de dar prioridad a los pobres, eso tampoco se le puede reclamar al tabasqueño. Pero desde la campaña se le preguntaba cómo hacerlo y siempre evasivas, pura superficialidad.

Ya para el 1 de diciembre del 2018, les quitaron a los expresidentes sus jugosas pensiones y los tantos privilegios que tuvieron por años. El hijo prodigo de Macuspana optó por viajar por tierra y usar aviones comerciales, guardar el avión presidencial, para posteriormente intentar venderlo. Inició el combate frontal contra el “huachicol”. Los Pinos se convirtieron en un complejo cultural.

Los anteriores son logros momentáneos -buenos-, muy lucidores, pero no para construir todo un sexenio de la llamada verdadera transformación y entendamos que no se le puede pedir menos a López Obrador, porque lo anunció en su larga carrera para llegar a la presidencia.

Ahora el asunto es lo más profundo, porque desde que llegó al poder, las cosas se le han descompuesto una a una. No ha habido crecimiento económico y las calificadoras no han tratado bien al país, esto ahuyentó la inversión extranjera, aunque los más “chairos” quieran medir felicidad y no crecimiento esto simplemente no se puede porque son las reglas de la economía mundial.

No se ha incentivado la creación del empleo, porque simplemente el sector empresarial no le interesa al Ejecutivo por sus fobias, o mejor dicho que solamente le interesan sus empresarios los que él cree que están santificados y perdonados desde su púlpito de Palacio Nacional. Pero no hablamos de los que hicieron negocio con el PRI o el PAN, sino los que todos los días se levantan a trabajar y para ellos tampoco hay nada porque el racero es su moral relativa.

Dos años de la 4T y el saldo no es positivo, pero mejor mañana le seguimos…

Entre Palabras

El ex director de Pemex, Emilio Lozoya aceptó la extradición a México. Todos los caminos llevan a Peña Nieto, ¿Podrá dormir tranquilo esta noche?

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Hasta la próxima.  

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