Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

Se exhibió, se salió de sus funciones, dejó a un lado sus responsabilidades para convertirse en un orador electorero y servil. El secretario de Gobernación debe conciliar a las fuerzas políticas, unir propósitos, equilibrar a los grupos en el poder. Inadmisible que en plaza pública el funcionaría, lejos de ser creativo hasta en sus conceptos, hablé de “adversarios” se presente como propagandista y confrontador.

Atacó directamente al INE y señaló que pronto sus consejeros “se irán con la cola entre las patas” léxico propio de un arrebatado peleador de barrio. “Ya basta de tanto absurdo (sic) discurso, la democracia la participación ciudadana se queda para siempre. México se transforma con un presidente patriota” así de arrebatado y contundente el sirviente del poder.

Tendría que ser más cauto cuando usa términos como “absurdo”, “para siempre” y “patriota”. El peso y significado de esas palabras no es para usarlas bajo una calentura de activista en una tarima.

Él no es garante de la democracia por sus inclinaciones y aseveraciones, pero más aún, no representa a un gobierno equilibrado y respetuoso de la ley, la intención en demoler a toda institución autónoma, pruebas y registros hay. La trampa es colocar a sus condicionales en el INE para garantizar sus acomodos en el 2024.

Adán Augusto Lopez llegó al cargo luego de la humillación como el presidente trató a Olga Sánchez Cordero, pero ella lo toleró. Tabasqueño también ha dejado flotar sin respuestas las inquietudes de sus paisanos sobre la gestión de Arturo Núñez Jiménez, no conviene rascarle al asunto.

Este funcionario, como su jefe, fue priista por 25 años y coordinador de campaña de Manuel Andrade, saltó a ser perredista y coordinó la campaña presidencial de AMLO en el 2006, dio la espalda al Sol Azteca para convertirse en morenista (indicó que sería legislador independiente).

En su escritorio están los expedientes más serios de conflictos y rompimientos entre los grupos políticos. Los ataques presidenciales desde las charlas mañaneras parecen no determinar una acción de madurez para lograr acuerdos. Los expedientes del crimen organizado se van multiplicando y el rompimiento político con varias Entidades enturbia al país.

El secretario de Gobernación lejos de atacar a los consejeros electorales tendría la obligación de aclarar el delito que cometió Delfina Gómez en el Estado de México, proceso muy similar por el que si aprehendieron al exgobernador Jaime Rodríguez “el bronco”.

Para el encargado de la gobernación de esta nación no debe haber adversarios sino ideologías varias que deben aportar para el bien de México. No puede haber coincidencias ni proyectos en tanto el secretario de gobernación se asuma como incondicional de una doctrina que incluso determina alianzas con criminales de guerra como Putin, cuando la tragedia de asesinato de miles de mexicanos se reduce a una comercialización política de Ayotzinapa, lo demás ni cuenta.

Cuando a las puertas de su oficina cientos de periodistas piden seguridad y explicaciones y guarda cómplice silencio. Cuando observa cómo el presidente tiene más acercamiento con la madre del Chapo que con las víctimas del colapso de la Línea Dorada del Metro y la abierta impunidad para sus directivos. Los adversarios los tiene adentro porque ellos los han creado, alentado, alimentado.

Todo aquel que no aplauda las ocurrencias presidenciales son “adversarios”: los pilotos aviadores, los médicos, los empresarios, los políticos, los legisladores de oposición, la sociedad fifí, los conservadores, la mafia en el poder, los expresidentes, los científicos, los consejeros electorales, los defensores de derechos humanos, los universitarios, hasta los españoles y panameños. Pero lejos de atenuar las confrontaciones, el secretario de gobernación toma el micrófono para sembrar odio, distanciamiento, rechazo y conflicto en un ridículo escenario callejero. Sería bueno saber cuántos expediente de reconocidos políticos tabasqueños están en los estantes de su notaria número 27 en Villahermosa. Quizá ahí estén muchas respuestas.