Miguel Ángel López Farías

Y a todo esto, ¿qué sucede con el PRI? Este partido se encuentra en estado de coma, sin articular una sola respuesta que se considere sería, ausente del debate y con preocupantes signos de cobardía, aun cuando en sus filas se encuentran capitanes de varias batallas, políticos que se entrenaron en el arte de la más pura resistencia y disciplina, de esa que obliga a tragar sapos sin hacer gestos y que aun así preocupa mucho el que el meteorito de Morena los haya prácticamente extinguido de la faz de la tierra mexicana. Pero de ahí a mantener la boca cosida y revela una ausencia total en los debates, pues eso sí preocupa, digo, los priistas son el arroz en todos los moles y realmente se les extraña en este carnaval de desgracias  

La actitud de la dirigencia del tricolor es penosa pues confirman que optaron por no incomodar al presidente de México, alguien que no solo los conoce muy bien sino que en sus venas corre el más puro estilo de ese PRI que gobernó en los 70 y 80. La voz de “Alito” Alejandro Moreno es un susurro, sin la fuerza que los tiempos reclaman, carente de vigor para no solo enviar un mensaje a su militancia de que están vivos y que habrán de presentar batalla, sino que hacia fuera, en el gran mercado electoral caminan de puntitas para no despertar ningún tipo de investigación financiera del inquisidor sexenal Santiago Nieto.

Insisto, en el Revolucionario Institucional sobran mujeres y hombres con un alto sentido común y de gobierno, tienen buenos gobernadores, con buenos niveles de aceptación como el del estado de México, pero no los vemos articulados en un eje de estrategia o de ruta, por la sencilla razón de que no hay quien los aglutine, vamos, no se sabe si son de círculo rojo o verde o de que cromática representan.

El PRI se convierte en el cómplice de una 4T que vuela hacia los arrecifes, y esta “alianza” los vuelve  ciegos y aún peor, en faltos de la necesaria autocrítica, incapaces de reconocer que se les castigo por las montañas de corrupción peñanietista, los priistas le deben una disculpa a los mexicanos y su militancia debería exigir la renuncia de alguien que huele por todos los costados a EPN como lo es Alejandro moreno .

El priismo está obligado a esa purga, de lo contrario corre el peligro de ser un invitado más en el próximo proceso electoral, o peor, ser absorbido por Morena, pues eso de las alianzas entre estos dos partidos no es descabellado, para el PRI sería un “o lo tomas o lo dejas” pues para nadie es un secreto que AMLO los tiene tomados por el cuello con temas como Odebrecht o lo del fallido Aeropuerto de Texcoco y un largo etcétera.

Lo hemos mencionado, en esta “pelea de gallos” solo observamos a dos emplumados, el ave Morena y el ave azul, ¿de qué lado estará el de los tres colores? O de plano no trae espolones o peor, que no sea gallo.

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