• Las Malas Palabras de esta semana tienen que ver con la AMBICIÓN, ese deseo ardiente de poseer lo que no se tiene, característica que en algunos llega a ser una virtud; mientras que en otros llega a convertirse en CODICIA 

Marta Obeso / @MartaObeso 

Para algunos la ambición es una cualidad positiva que despierta admiración, para otros, es un hambre insaciable que despierta críticas y envidias. En el buen sentido, una persona ambiciosa será perseverante y, con determinación, esfuerzo y dedicación habrá de lograr sus objetivos; mientras que el ambicioso SIN ESCRÚPULOS, actuará de manera DESCARADA y APROVECHÁNDOSE de la buena voluntad de las personas para alcanzar sus objetivos. Justo lo que están haciendo una gran parte de los más de 21 mil mexicanos que ambicionan ostentar un puesto de elección popular y que hacen de todo para lograr su objetivo. 

A lo largo de la historia de la humanidad, seres ambiciosos han causado MUERTE y DOLOR.  

Codiciosos como Napoleón Bonaparte, Mussolini y Adolf Hitler, son un ejemplo de cómo la ambición llega a trastornar la mente de quienes al anhelo de superación le agregan el deseo de poder. 

Es de temer, ver en los políticos ese deseo que los convierte en seres ABUSIVOS, SIMULADORES, MANIPULADORES y MENTIROSOS; quienes con un carisma angelical buscan convencer a una ciudadanía incrédula, de poseer virtudes con las que lograrán alcanzar la ambición colectiva de poder disfrutar un mejor estilo de vida. 

Estudios han demostrado que cuando una persona pierde de vista la condición humana y busca alcanzar sus metas a toda costa, obtiene un comportamiento que es resultado de un DESAJUSTE mental a través del cual logra desarrollar cualidades excepcionales. 

Como parte de estas cualidades excepcionales destaca la INCONSCIENCIA, ese estado mental que no permite diferenciar entre lo bueno y lo MALO, y que abre paso a la AVARICIA con un apetito exagerado que suele DESORIENTAR el objetivo inicial de la ambición. 

Aldous Huxley, respecto al poder y la ambición, en el libro El Fin y los Medios, explica que la codicia del poder corresponde a un anhelo espiritual, un vicio que se exhibe como si fuera una virtud, argumentando que “los vicios humanos y espirituales son los que resultan más nocivos y más difíciles de resistir.” 

Sumado a esto, la apatía que permea en la sociedad, DEBILITA el avance hacia la democracia y fecunda en el colectivo un sentimiento de necesitar ayuda, lo que contribuye a que estas manifestaciones de la ambición de quienes andan en busca del poder, se conviertan en encantos con los que logran confundir al electorado y, así lograr ostentar ese espacio en el que la codicia del poder no les permitirá alcanzar los buenos resultados a los que se han comprometido lograr. 

martaobeso@esferanoticias.com