Fragon
En la antesala del destape de candidatos a diputados federales y locales por parte del PRI, en Hidalgo, la efervescencia fue amplia. Muy marcada. La inquietud al interior del partido tricolor era insoslayable entre sus huestes.
La lucha interna se fraguó en bajo perfil. Simulada, en algunos casos, para evitar fracturas que trascendieran entre el electorado y los simpatizantes de cepa.
En este espacio, dimos cuenta del promedio de 76 suspirantes que integraban la amplia lista -de forma preliminar-. Paulatinamente se redujo a 17 contendientes.
El lunes 4 de enero del 2021, acudieron a las oficinas del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI ,14 personajes de la política hidalguense, “peces de buen tamaño” encabezados por José Luis Romo Cruz, titular de la Secretaría Ejecutiva de la Política Pública.
El dejillo irradiaba en los rostros de los hidrófilos a la “bendición papal”. Paralelamente, algunos medios locales hacían lo propio con entrevistas, con los trascendidos de los pasillos, etcétera.
Con meses de saleta, dentro del séquito muy cercano a José Luis Romo Cruz emanaban voces con singular seguridad: “nos vamos a la Cámara de Diputados”. El rumor se robustecía al paso del tiempo.
En tanto, “el de Harvard” se alistaba. Instaló su cuarto de guerra. Giraba instrucciones entre sus allegados para allanar el camino rumbo a San Lázaro.
Romo Cruz inició en el gobierno de Fayad como electivo de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco). El 29 de julio del 2019, el originario de Ixmiquilpan asumió la titularidad de la Secretaría Ejecutiva de la Política Pública Estatal, acéfala, ante la salida de Israel Félix Soto, el hombre más allegado al mandatario estatal.
Romo Cruz, sabía que tocaba una cartera clave. Un lugar privilegiado, adyacente al trono gubernamental. A la postre, en la mayoría de eventos, se le veía muy cercano al gobernador Fayad.
Hasta los impíos, conjeturaban un buen futuro para el ex colaborador del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en tiempos de Peña Nieto.
Pero “el de Harvard” se hastió de poder. Perdió la brújula. Desoyó a gente clave y se mareó de tanta soberanía. Se convirtió en el secretario que más trabajadores ha despedido sin miramiento, sin mesura, sin ese tacto político. La soberbia-petulancia lo alcanzó. Aplicó varios manotazos en reuniones con sus compañeros secretarios lo que generó varias diferencias.
La factura, finalmente, fue cobrada. Se dice que, en la cúpula del poder, durante la revisión de la lista de suspirantes, Romo Cruz fue borrado de un plumazo. Tajante. Nadie, confiesan, abogó por el ixmiquilpense. Es más, ni siquiera, fue instalado para acompañar una fórmula de algún candidato. ¡Nada!
La inquina no esperó. José Luis Romo fue relegado de los eventos políticos lánguidamente.
Los agoreros de la política dan por sepultado al “de Harvard”… Quien zanganea en su burbuja de resentimiento, -ceñido de la indiferencia- confiado del “arropamiento” de varios periodistas, soñando que la pleitesía será inmortal. Así, deambula, taciturno-dolido, con sus días contados en el palacio de Plaza Juárez… Al tiempo.














