Bernardo López
En un país no es sano que el poder se concentre en una persona porque eso deriva en perversiones, como el totalitarismo, el absolutismo o la tiranía; siempre deben existir los contrapesos para evitar excesos o abusos en contra de la participación ciudadana en la toma de decisiones.
Es probable que el partido oficial y sus satélites obtengan la mayoría simple en la conformación de la Cámara de Diputados federal, sin embargo, aún existe la posibilidad de que los ciudadanos voten contra ese proyecto que busca disminuir la autonomía de las personas.
Porque eso es la 4T: un plan para mantener los estratos sociales con los mínimos requerimientos para su supervivencia, con el espíritu disminuido para que no deseen más y, consecuentemente, no quieran acceder al poder, pues para eso está el iluminado, o [falso] mesías, como lo denomina The Economist.
Porque una persona autónoma e independiente jamás permitiría someterse a lo que dicta el presidente Obrador: no buscar lo material ni los lujos. Y no es el hecho de obtener cosas, sino la imposibilidad de lograr un estilo de vida, del derecho de las personas a un desarrollo integral, que contempla toda la gama de posibilidades. Me queda la duda ¿Por qué el presidente no aplicó esa sabiduría y enseñanzas a sus hijos?, pues disfrutan de viajes a los rincones más caros del mundo, ropa de diseñadores, vinos y comida de la mayor calidad.
Entonces, los proyectos que están en juego son dos: uno conformado por la hipócrita austeridad de la 4T, de aquellos que se dicen moralmente superiores, pero que quieren una sociedad mansa que no cuestione lo que diga su líder; y el otro proyecto, de aquellos que impulsan la autonomía de las personas, con educación, comercio e instituciones.
Es importante que piense bien su voto y no lo desperdicie con los satélites, pues sus planteamientos terminarán siendo los que dicte el partido oficialista, que intentará por cualquier medio perder lo menos en estas elecciones intermedias, aunque algunos indicios muestran una lesión grave que fortalecerá a los partidos de oposición.
Dentro del partido oficialista existen dos proyectos que se confrontan en estas elecciones, el de Sheinbaum y el de Ebrard, sin embargo, han sido afectados gravemente por el colapso de una trabe en la Línea 12 del Metro. A mi parecer, ofrecer un análisis de lo que causó la tragedia y reactivar el servicio de esta línea hasta después de las elecciones desangra al proyecto de la jefa de gobierno, pues las personas aún se encuentran molestas y podrían comportarse de manera volátil a la hora de votar.
Si entrega malas cuentas en la Ciudad de México, sus contrincantes no desaprovecharán la oportunidad de disminuirla hasta que pierda la posibilidad de ser presidenciable. Existe un tercer proyecto, el de Monreal, quien ha de estar feliz, feliz.















