Aleinad Mina

 El racionalismo de Leonardo es poético, expansivo a la reconfiguración de la realidad, muestra de eso fue su talentosa manera de ligar el arte y ciencia en una ingeniería que sólo un genio porta. El espejo de Leonardo es su legado artístico, en el que vemos reflejado a modo de escritura encriptada la filosofía de un hombre representativo del renacimiento florentino del siglo XV, en un hallazgo de sus ideas estéticas encontramos como sus trazos mecanicistas, místicos y visionarios alcanzaron posteriormente la reinvención del mundo a partir de la ciencia y la tecnología.

Su espíritu investigador no se ciñó a una sola vertiente, sino que exploraba cada indicio que sugería su curiosidad, además esto es propio de la época renacentista porque las disciplinas no eran excluyentes entre sí. También, como naturalista, Leonardo era un hombre contemplativo de la naturaleza y de la física, tomando esto como principal recurso de sus inventos.

Sus estudios principales fueron sobre física astronomía, anatomía, botánica, mecánica, alquimia y fue pintor, escritor, poeta, escultor, arquitecto, e inventor de la máquina voladora, el helicóptero y el paracaídas.

Dado que en su época la tecnología no se equiparaba con sus ideas, muchos de sus inventos se concretaron tiempo después. Leonardo encarna el arquetipo del gran genio por su capacidad multidisciplinaria de concebir y sobre todo recrear la realidad.

Si bien es cierto que Leonardo no propuso una teoría estética, estableció una serie de ideas en relación con el arte y la belleza cuyo trasfondo filosófico se ambientaba con un fuerte platonismo. Su mente multidisciplinaria ligo el arte y la ciencia mediante una armonía singular así que sus ideas estéticas no se pueden disociar de la ciencia, pues su legado artístico no es otra cosa más que la aplicación científica.

La conjunción de arte y ciencia tuvo como base la observación y la experimentación, propio de la época no se consideraba que el arte fuera ficción sino aporte para la indagación científica que lograba mostrar de la naturaleza sus relaciones cualitativas.

Su ambiente florentino a lado de Marsilio Ficino y Lorenzo el Magnífico hicieron de la visión humanista un cimiento cultural. Leonardo plasmó el espectro antiguo clásico grecorromano junto con una atmósfera cristiana muy acorde con las nuevas concepciones intelectuales.

 El humanismo presentó retorno a las fuentes del hombre y el resurgimiento de ideales milenarios donde la belleza y la verdad estaban enraizadas a la vida cotidiana. Así su pintura nos representa una teoría del claroscuro, una metafísica de las ideas platónicas en donde la belleza y su ausencia se traduce en degradaciones de la sombra; nos ofrece Leonardo, la estética del claroscuro como búsqueda de impregnar la naturaleza del ser metafísico en una degradación plástica de color.

 Y ahí presente está esa idea de que el hombre ilimitado, el artista, nos muestra la capacidad inagotable de creación y de como añadir a la naturaleza una posibilidad abierta a sus ideas.

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