Al menos cuatro civiles murieron el jueves en el fuego cruzado entre militares e integrantes del Cártel de Sinaloa, durante el fallido operativo de captura de Ovidio Guzmán.

Mientras el hijo de Joaquín «El Chapo» Guzmán estuvo retenido, en 19 puntos de Culiacán ocurrieron bloqueos, amenazas de muerte a familias de militares y 14 enfrentamientos en las calles.

En una de esas balaceras murieron dos empleados de la carpintería DIMSA. El propietario del comercio narró que los envió a una entrega y cuando venían de regreso quedaron en medio de la refriega.

Los cuerpos de ambos fueron velados, uno en Culiacán y otro en Mazatlán, y los gastos fueron soportados por su empresa.

Fuente: Reforma