Salvador Estrada

Permanecieron durante 70 años en el poder, lo que permitió al escribidor peruano Mario Vargas Llosa decir que aquí no había dictadura, sino “dictablanda”.

Pero no todo es para siempre, y por su confianza de creerse los meros meros, llegó el “panadero con botas” con su deseo de matar víboras  prietas, alimañas y tepocatas y ¡zaz y zaz¡  que los saca de Los Pinos y desde entonces empezó el declive del PRI.

El hijo desobediente del  PAN entró con  ”calzador al poder presidencial”, y ni él ni el “zorro de Guanajuato” lograron hacer cambios en el país para mejorar la vida de sus habitantes.

Y el PRI herido como estaba se levantó de la lona y peleó con todas las mañas que  conocía y con millones de votantes regresó al poder para desde ahí presumir a los “nuevos valores priistas” que serían gobernadores, ejemplo de la nueva clase política.

Pero el hombre propone y llega el diablo de la ambición y todo lo descompone y esos gobernadores “orgullo del nuevo PRI” son ahora “carne de presidio” o prófugos o viven encarcelados en otros países de donde se espera que sean extraditados.

Los Duarte, César y Javier, resultaron ser verdaderos “ladrones de las arcas” y no gobernadores democráticos, como los presentó el PRI, quienes ahora uno está en la cárcel y otro  huyendo de la justicia.

Tomás Yarrigton, otro gobernador priísta, ex de Tamaulipas, estuvo preso en Italia y luego fue extraditado a Estados Unidos y está en  lista de espera para ser extraditado a México. Y Roberto Sandoval, también priísta, ex de Nayarit, está en la lista de los buscados en Estados Unidos.

Los dos tienen acusaciones de lavado de dinero, aunque éste último, todavía no está preso, dijo estar a disposición de las autoridades para aclarar su situación.

Y esas “vidas ejemplares” de los ex gobernadores priístas llevaron al partido y sus candidatos al abismo, del que ahora quieren escalar para subir y volver al poder, pero…

Están tan confundidos los miembros del comité ejecutivo, que aún no tienen respuesta al cuestionamiento de cómo lograr atraer a las bases para consolidar al partido. Así están en el estira y afloja de si lo más adecuado es elegir a los nuevos dirigentes en voto secreto de los militantes o entre la cúpula seleccionar al mejor priista para que sea el nuevo presidente del partido.

Sin embargo, los priístas en su afán de contar con el mejor hombre o mujer ya “calentaron” al doctor José Narro Robles de que se apunte a la rifa del tigre porque el ex rector de la Universidad no tiene cola que le pisen y eso sería un atractivo para las bases a fin de que regresen al partido.

Dice el sabio refrán “zapatero a tus zapatos” y el doctor Narro no debe participar en ese juego político porque de “la grilla priísta” no conoce ni la O por lo redondo y sólo lo quieren  como bandera para demostrar que tienen “hombres honrados”

El doctor es académico, no político, y aunque fue secretario de Salud, que es su ramo, no debe oír “el canto de las sirenas” y olvidarse del PRI y volver a la universidad. ¡Zapatero a tus zapatos!

chavasec@yahoo.com.mx v

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