• Ubicada en 2218 en Villautopía, la obra fundacional se publicó en 1919 por una editorial independiente en Mérida, Yucatán

Juan Carlos Aguilar

Es el año 2218 y en Villautopía la sociedad está regida por un Estado totalitario, que no sólo utiliza su fuerza para unificar el pensamiento de sus habitantes, controlar su educación y segregarlos según sus ocupaciones; también decide quién puede procrear hijos y quién no, según su belleza física. 

Se trata del argumento central de Eugenia. Esbozo novelesco de costumbres futuras, de Eduardo Urzaiz Rodríguez (1876-1955), publicada en 1919, y considerada la primera novela de ciencia ficción mexicana. Tras un siglo, la obra llega a nuestro tiempo en medio del olvido, sin ninguna celebración, tal y como parece corresponder a una obra que ha sido clasificada como “extraña y atípica”.

Y es verdad. La obra no tiene ningún precedente en las letras nacionales y, por si fuera poco, tampoco tuvo herederos: no se conoce otra novela mexicana que haya retomado su premisa. Lo que sucedió, coinciden especialistas, es que nació fuera del canon literario mexicano, identificado a principios del siglo XX con el nacionalismo y la novela de la Revolución. Así, huérfana en su tierra, se emparentó más con dos obras inglesas, esenciales dentro del género especulativo.  

“Su peculiaridad radica en que se trata de una novela de carácter utópico-futurista, la primera de este género en el tradicionalista contexto mexicano, y que incluso precede a las novelas canónicas de Aldous Huxley (Un mundo feliz, 1932) o George Orwell (1984, 1948)”, afirma Adriana Rodríguez, doctora en Literatura Hispánica de El Colegio de México, en su ensayo Eugenia. Temprana ciencia ficción hispanoamericana: Literatura, sociedad y proyección futurista.

En el prólogo, Urzaiz –médico, pedagogo y reconocido psiquiatra- habla de que ha soñado con una “humanidad casi feliz; libre, por lo menos, de las trabas y prejuicios con que la actual se complica y amarga voluntariamente la vida”. Trece años después, Huxley describiría otro “mundo feliz”, también con un control estricto sobre la natalidad.

De origen cubano, pero quien desde los 14 años se estableció en Mérida, Yucatán- el autor narra en la que es su única novela (impresa de manera independiente en los Talleres Gráficos Manzanilla), que sólo unos cuantos elegidos pueden ser “reproductores”.

Es el caso de Ernesto, quien debe fecundar el óvulo de Eugenia (reproductora femenina), sin que exista ninguna relación sentimental; una incubadora se encargará del resto. No obstante, Ernesto y Eugenia se enamoran y al quedar embarazados, “la pareja toma consciencia de un aspecto de su naturaleza”, describe Rodríguez en su estudio. 

En opinión de Libia Brenda (Puebla, 1974), escritora de ciencia ficción, que este año se convirtió en la primera mujer mexicana en ser finalista en los prestigiosos Premios Hugo, Urzaiz está convencido de que el mundo que describe es mejor al que le tocó vivir.

“Hace una novela en la que habla de una sociedad que se llama así misma utópica, porque hay menos problemas de salud, sin enfermedades ni muerte infantil, más aséptica y sin hambre”. Sin embargo, advierte, “hay un racismo rampante y de alguna manera un poco de fascismo en muchas de las ideas que plantea”.

Y es que Eugenia no sólo es el nombre de una de las protagonistas. Brenda explica que también hace referencia a la “eugenesia”, es decir, a la manipulación de las leyes biológicas para perfeccionar la especie humana, tan en boga a principios del siglo XX. Visto así, considera Brenda, la utopía más bien sería una distopía. 

Para Rodríguez, son cuatro las razones del “escaso éxito” de la novela, al menos en términos comerciales: “…la distancia entre la ciudad de publicación y el centro de la República; la distancia temática entre la mayor parte de la literatura mexicana, de intención más bien nacionalista e historicista; el escaso o nulo interés por el género de ciencia ficción en el país, por lo menos hasta los años sesenta; sin olvidar el posterior desprestigio de los modelos que exalta el autor”.

Tras cien años, Eugenia. Esbozo novelesco… sigue solitaria, convertida prácticamente en novela de interés académico, pese a que se ha reeditado en al menos tres ocasiones: en 1976 y 2002, por la Universidad Autónoma de Yucatán; y en 2006 por la UNAM, dentro de la colección Relato Licenciado Vidriera. El estudio de Rodríguez refiere una edición de 1947, pero no precisa cuál.

“La gente que estudia una novela como Eugenia o la aborda desde un punto de vista académico, o menciona que es una novela aislada. A nivel literario no tiene necesariamente una herencia”, finaliza Brenda.