Si sientes hasta la última fibra muscular, tu pulso se acelera y tu circulación va cada vez más rápido, sigues corriendo más y más lejos, y de repente, ocurre. La fatiga que sentías desaparece. Una ola de energía te inunda y crece a cada paso que das. El dolor se vuelve euforia y tus piernas vuelan sobre el suelo. Tanto si atraviesas un bosque húmedo como si corres sobre el gris asfalto, a esto se le llama euforia del corredor y seguramente te hace sentir como un auténtico superhéroe.
Son tus propios límites de rendimiento los que te impiden alcanzar esa esquiva euforia del corredor y la increíble sensación que produce. Es un obstáculo difícil de superar, una barrera difícil de romper. Requiere fortaleza mental, determinación y, por supuesto, una cierta confianza en uno mismo. Pero la recompensa valdrá la pena.
¿Cómo se logra?
Puedes correr cinco kilómetros, diez kilómetros, incluso quince o más. Sigue esforzándote hasta que tus músculos y tus huesos empiecen a notar el cansancio. Abandonar sería algo natural llegados aquí, pero ahora es el momento de perseverar*. Precisamente cuando empiezas a experimentar estos síntomas, y si puedes mantener el ritmo, es cuando te estás acercando a la euforia del corredor.
Avanza un poco más y, de repente, sentirás cómo la gravedad libera tus pesadas piernas. Te parecerá flotar, en vez de correr, y te invadirá una sensación de ligereza: has llegado al club de la euforia del corredor. Una vez que hayas sentido esta recompensa por tu esfuerzo prolongado, tu percepción cambiará y querrás volver a alcanzar esta sensación una y otra vez.
La sensación es increíble, pero ¿qué ocurre exactamente en nuestro cuerpo cuando alcanzamos la euforia? Sorprendentemente, las investigaciones no coinciden en la causa exacta, a pesar de ser un fenómeno que millones de personas afirman haber experimentado. Empecemos con una «clase de ciencia»:
Durante mucho tiempo se pensó que la liberación de endorfinas era el desencadenante de la euforia del corredor. Pregunta por qué la gente hace ejercicio y las endorfinas a menudo aparecerán como la razón por la que soportan el malestar. Pero quizás estas hormonas naturales que eliminan el dolor no sean realmente la causa de que el ejercicio haga sentir bien.
Las endorfinas se producen en el cerebro y se liberan cuando se hace ejercicio. Cuando nos exponemos a ejercicios prolongados de resistencia las liberamos aún más. Químicamente, son similares a los opiáceos y pueden causar insensibilidad y estados mentales de intoxicación.
Sin embargo, los resultados de investigaciones más recientes demuestran que las endorfinas no atraviesan la llamada barrera hematoencefálica, es decir, son demasiado grandes para llegar al cerebro y provocar ese subidón mental.
Endocannabinoides
Varias pruebas sugieren que, en realidad, son los endocannabinoides los que causan la euforia del corredor: los mismos que se encuentran en el cannabis. Estas sustancias químicas se unen a los mismos receptores del cerebro que el THC, el compuesto psicoactivo del cannabis responsable del «colocón». Y se ha demostrado que tu cuerpo las produce mientras corres, lo que ayuda a desencadenar internamente un estado de euforia.
Las últimas investigaciones sugieren que son estos compuestos químicos, y no las endorfinas, los responsables de la euforia del corredor. Sin embargo, en el mundo del running se siguen identificando las endorfinas como la causa. Quizá se deba también a que «endocannabinoides» es una palabra algo difícil de pronunciar.
En cualquier caso, nuestros cuerpos están diseñados para alcanzar esta intoxicación natural a nivel bioquímico. Así que, sea cualquiera que sea la causa del subidón, trata de liberar esa energía estimulante en tu próxima carrera.
Efectos nocivos
Hacer ejercicio para conservar la salud no solo produce sensaciones agradables, también es sumamente beneficioso. Todos lo sabemos. Sin embargo, hay personas físicamente activas que hacen ejercicio con regularidad y a veces se preguntan si alcanzar este estado de euforia podría ser dañino. La respuesta es sencilla: nos complace informaros de que no lo es en absoluto, porque la sensación de drogarse en sí misma no es nociva en modo alguno.
Dicho esto, existe un riesgo (relativamente bajo) de que los efectos de esta sensación de euforia te distraigan de posibles peligros; igual que estarías menos alerta bajo la influencia de las drogas. Así que, como de costumbre, debes ir con cuidado cuando corras.
También existe la posibilidad de que esta euforia que experimentas se convierta en una adicción, lo que puede llegar a ser perjudicial: nada es bueno en exceso, hay que tenerlo en cuenta.















