· Al cierre de 2025, este indicador se ubicó en 53.6 por ciento del Producto Interno Bruto, superando el 52.4 por ciento registrado el año previo
· El incremento vuelve a encender las alertas sobre la fragilidad de las finanzas nacionales
María Escalante García
El incremento de la deuda pública neta de México vuelve a encender las alertas sobre la fragilidad de las finanzas nacionales. Al cierre de 2025, este indicador se ubicó en 53.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), superando el 52.4 por ciento registrado el año previo, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Aunque el aumento pueda parecer marginal, el dato refleja una tendencia preocupante: el endeudamiento del país continúa creciendo sin que existan señales claras de una recuperación económica sólida que lo respalde. Este nivel de deuda compromete el margen de maniobra del Estado, limita la capacidad de inversión pública y presiona las finanzas futuras, especialmente en un contexto de bajo crecimiento y persistentes necesidades sociales.
El alza en la proporción deuda-PIB también pone en duda la efectividad de la política fiscal aplicada durante el último año. Lejos de consolidar un equilibrio entre ingresos y gasto, el gobierno ha tenido que recurrir nuevamente al endeudamiento para cubrir compromisos, lo que incrementa la carga financiera para las próximas administraciones y, en última instancia, para los contribuyentes.
Además, un mayor nivel de deuda pública implica mayores recursos destinados al pago de intereses, reduciendo el presupuesto disponible para rubros clave como salud, educación, infraestructura y seguridad. En un país con profundas desigualdades y rezagos estructurales, esta situación resulta especialmente delicada.
El crecimiento de la deuda, aun cuando se mantenga dentro de rangos considerados “manejables”, envía una señal negativa a los mercados y a los inversionistas, al evidenciar una dependencia creciente del financiamiento y una economía que no logra generar suficientes ingresos propios para sostener su gasto.
En suma, el aumento de la deuda pública neta no es un simple ajuste estadístico, sino un síntoma de los desequilibrios persistentes en las finanzas públicas. Si no se corrige el rumbo con una estrategia fiscal más responsable y un impulso real al crecimiento económico, México corre el riesgo de hipotecar su estabilidad financiera a mediano y largo plazo.
Deuda neta
En su ‘Informe sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública al cuarto trimestre de 2025’, el Gobierno mexicano registró una deuda neta total de 18.95 billones de pesos. Esto representa un incremento de más de 2 % frente a los 17 .55 billones de pesos que Hacienda reportó en 2024.
De acuerdo con la SHCP, la deuda neta excluye el efecto de apoyo extraordinario a Petróleos Mexicanos (Pemex) para el pago de facturas a proveedores, canalizado a través del fondo administrado por Banobras de 192 mil millones de pesos.
La dependencia señaló que el nivel de deuda mantenido en 2025 “permitió preservar el grado de inversión del país con las principales agencias calificadoras y mantener condiciones favorables de acceso al financiamiento”.
El reporte también evidenció una subida interanual de 2.5 % real en el total de ingresos presupuestarios, que ascendieron a 7.98 billones de pesos.
De acuerdo con la SHCP, la recaudación tributaria alcanzó un máximo histórico de 15.1 % del PIB, “como resultado del combate a la evasión fiscal y los esfuerzos constantes orientados a ampliar la base tributaria, particularmente en el rubro de comercio exterior”, destacó Hacienda.
En este rubro, los ingresos presupuestarios mostraron un avance real interanual del 4.1 %, donde los ingresos por concepto del impuesto sobre la renta (ISR) se elevaron un 37 %, mientras que por concepto del Impuesto al Valor Agregado (IVA) crecieron un 37 % y los Especiales de Producción y Servicios (IEPS) un 2.9 %. Por otro lado, el gasto neto se redujo en 1.8 % frente a 2024, hasta los 9.34 billones de pesos.
Las cifras se publican tras conocerse que el PIB mexicano creció un 0.5 % al cierre de 2025, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), lejos del rango estimado por el Gobierno mexicano de 1.5 % y 2.3 %.
El secretario de Hacienda, Edgar Amador, subrayó que “este desempeño económico es aún más valioso si tomamos en consideración que México evitó el escenario recesivo que varios analistas y algunas instituciones anticipaban, aun cuando el entorno externo fue uno de los más complejos desde la pandemia”.
“Este resultado refleja la solidez de la demanda interna favorecida por el crecimiento de los salarios reales, el bajo desempleo y la red que brinda los programas sociales”, concluyó.















